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En reparación de zapatos nadie le echa cuentos a Don Héctor


A sus 76 años el Sr. Héctor Antonio Núñez, es un zapatero dedicado al que no le falta el trabajo porque se esmera por quedar bien con sus clientes, aunque según dijo "la cosa está dura".
Tiene su zapatería en un humilde y maltrecho local cerca del puente de San Miguelito entre las vías Ricardo J. Alfaro y Transístmica. Cinco veces le han robado, pero él continúa ganándose el sustento diario con el esfuerzo y conocimiento de la zapatería adquirido en los años "40 cuando era niño.
Lo criaron los sacerdotes, en el hospicio de huérfanos de Calidonia.
"Eran muy estrictos. Si usted en cinco años no rendía iba para afuera", expresó.
Con ellos aprendió la zapatería y la música. "Ya no hay talleres donde se enseñe este oficio", se lamentó.
HONESTIDAD
Oriundo de Chame el Sr. Núñez aprendió a fajarse duro y ganarse el pan honradamente. "Mire la edad mía y fíjese cómo trabajo", manifestó, mientras mostraba los cartuchos con zapatos pendientes de arreglo.
Le agradece a Dios la fidelidad de su clientela, a pesar de que según dijo "la cosa se ha puesto un poquito dura".
También dijo que: "A mi me prometieron un localito y todavía estoy esperando".
Para este señor es un riesgo diario trabajar en las condiciones que lo hace.
"El Alcalde me prometió un local y de veras que lo necesito porque aquí así como estoy hay que encomendarse a Dios, a las ánimas de mi mujer y al Nazareno", expresó y explicó que los camiones vienen a mucha velocidad y que acostumbran estacionarse frente a su local, al punto de que teme que un día de estos alguno se vuelque sobre la maltrecha zapatería.
El vive en Calle 9ª. Monteoscuro, solo, ya que es viudo y no tuvo hijos.
Nos relata que otra experiencia laboral suya fue en las esclusas donde trabajó como mulero. También habla de los tiempos de su niñez y juventud, cuando la gente era más respetuosa y en que se pagaba con buena moneda, con la lealtad familiar y amical. Mientras, revisa un zapato y comienza a hablar de las condiciones en que le llegan , sobre todo con la suela destruida y que los quieren como nuevos y hay que esforzarse.
OFICIO EN EXTINCION
Nuestro interlocutor también se lamentó de que la gente joven no quiera aprender oficios como por ejemplo el de zapatero que él tanto disfruta. Por eso, hay muy pocos zapateros hoy día, y no hay generación de relevo.
Mencionó, asimismo, a zapateros contemporáneos suyos como Biendicho, del cual dijo que "era excelente", a diferencia del hijo de éste que, según dijo "le quedó mal a los obreros" cuando su padre falleció, al punto de que los obreros son los operarios de dicha zapatería ahora.
Para concluir nos dijo: "Gracias por ocuparse de mí, porque esto es una buena propagandita para un zapatero humilde como yo".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América