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‘En temporada de mango, un manguito maduro’

Muchas veces, al pasar los años, no aceptamos el hecho de que nos hacemos viejos. Para mí llegar a ser adulta es una gran bendición. Aunque no les puedo negar que me llena...


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Muchas veces, al pasar los años, no aceptamos el hecho de que nos hacemos viejos. Para mí llegar a ser adulta es una gran bendición. Aunque no les puedo negar que me llena de alegría que me pongan menos edad de la que tengo, de igual manera, me encanta crecer, tanto por fuera como por dentro.

Cuando descubres que eres “adulto” entiendes que muchas cosas tienes que cambiar en tu vida. “Pensar como adulto” es una etapa que se adquiere a través de la experiencia, por necesidad y por la madurez que cosechamos como individuos. Ser maduro es un proceso, y yo estoy en ese proceso; me encanta aprender cosas nuevas, tener mentores, personas que me aconsejen y sobre todo llenarme de buenos pensamientos con el fin de desarrollar una mente equilibrada y concentrada en conseguir mis sueños.

 

Puedo compartirles según mis vivencias, las claves que debemos desarrollar para llegar a tener una mente fuerte y guiada por sus objetivos y metas.

Saber lo que uno quiere: fijarse proyectos, trabajar por tus sueños intensamente y no perder el foco de lo que se quiere.

Adquirir responsabilidades: debemos ser responsables de nuestras acciones y de lo que tenemos. Ser responsable es saber hacerse cargo de las cosas, es tener compromiso y dedicación a lo que uno permite que entre en su vida.

 

Aprender de los errores: nadie es perfecto, todos cometemos errores, no importa su tamaño, lo importante es aceptarlos, saber disculparse y enmendarlos. Los errores son un gran maestro, es permitido errar, pero lo más esencial —cualquiera que sea el caso—, es saber asumir el error y aprender de él.

Saber escoger quién camina a tu lado: llega un punto en nuestra vida que somos conscientes de que existen personas en nuestro círculo social, laboral, familiar, entre otros, que querrán boicotear nuestros proyectos o metas. Estas personas, lastimosamente, aún no han encontrado su brillo y viven en la oscuridad, inyectando malas vibras a los demás. Entendemos que no podemos convivir con personas de tal grado negativo, ya que no son buena influencia para nosotros.

Nunca es tarde para empezar a crecer, en lo personal me considero un “manguito maduro”. Y ¿por qué un manguito? Es porque aún me falta aprender, explorar y experimentar un sinfín de momentos. Quienes me conocen sabrán que tengo una niña por dentro, pero muy consciente de que llega un punto en la vida donde debo ir encaminándome al gran viaje para obtener mis sueños.

 

La vida no se trata de vivirla aburrida ni que tampoco pasen los años y no hagamos nada para conseguir lo que deseamos. La vida es maravillosa, con sus altas y bajas, las bajas no enseñan a ser fuertes, a madurar y a seguir adelante. Las altas nos demuestran que todo es posible y que nos mantengamos con ese espíritu de lucha y perseverancia.

Crecer significa “ganar”, crecemos por dentro, de corazón y alma para entender más lo que nos sucede, para saber qué hacer en momentos difíciles y poder dejar una enseñanza siempre en cualquier lugar donde estemos. Nunca pierdas el niño que hay en ti, pero recuerda que crecemos, que no podemos taparnos los ojos y no asumir responsabilidades porque para lograr nuestros sueños debemos hacer un pacto serio y formal para poder alcanzarlos. No quedemos en ser mediocres, tomemos decisión y entrega para lograr todo lo que queremos. Tú puedes, solo toma el control de tu vida y llénate de motivación, ánimo, fe y esperanza.


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975518
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América