Como los mamíferos, las aves son animales de sangre caliente y tienen un corazón de cuatro cámaras. Pero, a diferencia de ellos, evolucionaron de los dinosaurios mucho después de que se separaran los grupos de reptiles y mamíferos.
Ellas pueden estar en todos los hábitats ecológicos y al igual que la mayor parte de los reptiles y algunos mamíferos primitivos, se desarrollan a partir de embriones localizados en huevos que están fuera del cuerpo materno. Y, el no tener dientes dientes reduce el peso de su cráneo. Tampoco tienen glándulas sudoríferas y no pueden enfriar su cuerpo por transpiración. Durante el vuelo, el calor se dispersa con el paso del aire a través de su sistema de sacos aéreos y, cuando están en reposo, jadeando.
El primer fósil de ave que se conoce es Archaeopteryx, casi del tamaño de una paloma pequeña. Se halló en los estratos de roca caliza de Solnhofen, en Alemania, y procede del periodo jurásico superior.