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En tus manos está su futuro


Del nacimiento hasta los tres años, el cerebro pasa por un proceso de desarrollo único e irreversible, en el que la alimentación juega un papel decisivo para el futuro éxito del bebé.
Aunque haya experimentado mucho desarrollo, el cerebro de un bebé recién nacido todavía está en proceso de crecimiento. Después del nacimiento, la nutrición es uno de los componentes fundamentales para el crecimiento, sobre todo durante los primeros tres años, los más decisivos para el niño.
Los expertos aseguran que, junto a un estímulo apropiado, es fundamental para el infante una alimentación con los nutrientes esenciales, incluyendo aquellos claves para el desarrollo del cerebro durante un período de crecimiento acelerado, que inicia cerca de la mitad del embarazo y termina alrededor del tercer año de vida.
La leche materna es la alimentación ideal para bebés, por ser fácil de digerir y aporta todos los nutrientes necesarios. Ésta contiene ingredientes que ayudan al desarrollo de su sistema inmunológico, proporciona protección contra enfermedades, además de fortalecer la unión de la madre y el niño.

Durante sus primeros años de vida, los niños triplican el peso que obtuvieron al nacer, pero a partir de allí suben lentamente. Un proceso similar ocurre con la estatura.
Sin embargo, a partir del primer año y hasta el resto de su niñez, el bebé pasa a través de un desarrollo cognoscitivo y motor determinante, por o que la ingestión adecuada de nutrientes es esencial.
Sus hijos tienen requerimientos nutricionales únicos para apoyar el crecimiento y los cambios en el desarrollo de las funciones de su cuerpo, muy distintos a los adultos, ya que aquellos tienen una tasa metabólica más alta, y atraviesan cambios incluso ambientales (por ejemplo, pasa de la cuna a gatear por el suelo).
La nutrición es muy importante durante este período temprano, ya que su impacto tiene consecuencias duraderas en la salud y el desarrollo posteriores. En ocasiones, debido a que los padres no conocen la importancia de una buena nutrición, los niños no adquieren su máximo desarrollo físico y cognoscitivo.
El desarrollo del cerebro es más susceptible a la nutrición en el bebé que se encuentra entre la mitad de la gestación y los dos años de edad.
La desnutrición en sus primeras etapas de vida sufren a menudo deficiencias cognoscitivas y de comportamientos que se mantienen el resto de su vida, como un desarrollo de motricidad fina y de habla más lentos, coeficientes intelectuales más reducido y menor rendimiento escolar.

Dado que el cerebro del bebé triplica su tamaño hacia los tres años, una nutrición óptima temprana tiene efectos favorables en la mielinización (incremento en la velocidad del cerebro para procesar información) y en el desarrollo cognoscitivo, incluyendo mejor capacidad motora, para el lenguaje y la visión, un reforzamiento del Coeficiente Intelectual (IQ, por sus siglas en inglés).
El desarrollo cerebral se ve favorecido por la ingesta de una serie de nutrientes claves que lo apoyan durante los primeros años de vida.
La materia gris del cerebro está compuesta en su mayoría por un componente llamado ácido docosahexaénoico (o DHA), indispensable en el crecimiento de las dendritas (ramificaciones que conectan a las neuronas), por lo que la inclusión de este nutriente en la dieta del bebé es de gran importancia.
Otros nutriente necesario es el ácido araquidónico (o AA) es importante para la señalización del sistema nervioso central y precursores de sustancias básicas para la inmunidad y la coagulación.
Componentes como la taurina, esencial para el desarrollo del cerebro especialmente, de la retina y el oído; la colina importante para el aprendizaje y la memoria deben también estar presentes en la nutrición de sus hijos hasta los tres años.
El hierro es un nutriente importante, que no sólo aporta la mielinización y el metabolismo de las grasas, sino que es indispensable para mantener una cantidad adecuada de glóbulos rojos en la sangre, y que a su vez transportan oxígeno para estimular el crecimiento cerebral.
Igualmente son necesarias las proteínas (necesarias para el crecimiento y reparación de las células), el ácido fólico que aporta la síntesis de los neurotransmisores, el zinc (vital para el crecimiento, maduración y reproducción sexual) o los ácidos grasos omega 3, que ayudan a constituir y mantener el tejido cerebral.

 

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240400
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América