La mejor forma de recordar los 40 años del Super Bowl, que disputaron Los Acereros de Pittsburgh y Halcones Marinos de Seattle, fue conmemorarlos con un grupo que movió el mundo allá por 1966: los Rolling Stones.
El espectáculo de medio tiempo, producido por el canal musical VH1, encendió en verdad el Ford Field con la presencia de sus "satánicas majestades". Mick Jagger , Keith Richards, Ron Wood y Charlie Watts pusieron de cabeza a los aficionados de Pittsburgh y Seattle con un concierto corto, pero emotivo.
El escenario recreó la tradicional imagen de la banda inglesa: una boca con la lengua afuera.
Desde su aparición prendieron a los más de 60 mil aficionados con uno de sus clásicos de todos los tiempos, "Start me up".