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Energía, fuente de curación


”Somos un componente único y real de todo lo que es el macrocosmo. No somos solo la parte material, densa, física. También actúa en nosotros la mente y una parte espiritual que nos une al Creador. No importa nuestra religión, lo importante es creer que hay una fuente de donde recibimos toda la energía que nos hace que tengamos una identidad, un yo propio y actuemos y seamos dueños de nuestra existencia”.
Los anteriores constituyen parte de los mensajes de Pilar Sarzosa, terapista ecuatoriana, presidenta de la Fundación de Física Mental Juan Cuevas García, quien dictó recientemente en Panamá un taller sobre “El uso de la energía y la polaridad”.
Ella siguió diciendo que “la energía y el amor son dos componentes que están íntimamente ligados y nosotros somos átomos y todos los átomos del universo se complementan de manera armónica en nosotros -un ser que tiene pensamiento, voluntad, deseos y ganas de proyectarse como un ser único”.
Manifestó, además, que la salud es el equilibrio entre todos los componentes y tiene que manifestarse en los planos físico, mental y espiritual. Pero, por lo general nos preocupamos por la parte física y dejamos de lado la espiritual y la mental.
Según dijo la terapista ecuatoriana, cualquier desequilibrio en el campo luminoso, electromagnético, que nos rodea, que es conocido como aura, que es como una cúpula, como un arco iris que emana energía, causa enfermedad.
Explicó que el color del aura y la intensidad varían según las emociones y sentimientos que experimenta la persona. Si es amor, es más rojo; si alegría más azul, el odio y la tristeza opacan ese campo.
Respecto a cuando hay odio o tristeza en el ser humano, la conferencista dijo que sucede que nuestro campo está tan débil que es como si el aura estuviera rota o fragmentada y es más fácil enfermarnos.
Ella explicó la importancia de saber cómo usar en el trabajo rehabilitador, diversas terapias, entre ellas la de la luz, para desbloquear campos bloqueados por desbalances energéticos. Agregó que “nuestro cuerpo físico está rodeado por el campo etérico, el de las emociones y el campo mental”.
Se refirió a cada capa y campo. “La primera capa”, dijo, “es el campo etéreo, la base de la estructura material. La segunda, el campo de las emociones. De allí emergen las emociones, las alegrías, las penas, los pensamientos. Forman ese yo humano (que no tienen las plantas ni los animales)”.
Sobre la importancia del campo de las emociones la terapista ecuatoriana dijo que cuando alguien tiene deseos de cambiar, de sanar, tiene que desbloquear esa capa. Y, habló de la fortaleza de los pensamientos y emociones. Al punto de que “basta que un pensamiento de amor se emita a una persona para que el estado de esa persona cambie”.
Acerca del tercer campo, el mental, dijo que se divide en mente consciente y mente inconsciente. De allí salen todas las ideas y todos los criterios. De esta capa vienen todos los problemas de racismo, sexismo, complejos de inferioridad y superioridad. “Nuestro mundo actual está bloqueado en la tercera capa”, dijo.
La cuarta capa, la paraconciencia, la intuición es la que nos permite entrar en contacto con el planeta y todo ser viviente. La quinta capa “tiene que ver con el plan de vida, nuestra razón de ser, porque, no venimos simplemente al acaso”., dijo la especialista.
La 6ta y 7ª. capas, de la conciencia cósmica y de la experiencia directa con Dios están constituidas por partículas llamadas “prana” o energía vital y son tan elevadas y tan sutiles que poco se puede saber de ellas, dijo Sarzosa y añadió que tenemos que “encender” los electrones que están dentro de nosotros para que la energía pueda ser captada.


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122444
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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