Variedades

Enigmático y luminoso arte

Sol Halabi no quiere encasillarse. Explora, en su búsqueda está abierta a experimentar. Y se goza en ello.


No son retratos ni cosas anecdóticas las que pinta Sol Halabi en sus cuadros en los que muestra maestría en el manejo de los claroscuros.

Sin embargo, hay quien opina que sí es la pintora argentina la protagonista, huésped, mensajera, habitante de sus cuadros.

Sí, que ella es esos rostros enigmáticos que hacen recordar a La Monalisa, del maestro italiano Leonardo Da Vinci,

 

A juicio del pintor panameño Carlos Rivera, los cuadros “básicamente son autorretratos de la artista que refleja una necesidad inquietante de búsqueda”.

Carlos Rivera también dice de Sol que “la pintora tiene mucha influencia de los rafaelistas, de los simbolistas, integra la técnica y escuela del tenebrismo junto al fauvismo, logrando un buen efecto cromático dentro de la composición, aparte de la cantidad infinita de técnicas aplicadas (collages, transparencia, frotado, esgrafiado y el empaste), que utiliza”.

Sigue diciendo que “parece ser una artista que reúne mucha madurez e investigación dentro de su obra; obra que tiene un aire metafísico y subrealista y lograr llamar la atención, a la vez que sabe plasmar la actitud de la mujer en la sociedad, tanto del elemento femenino, de la belleza y ternura, con cierta pasión”.

 

A nosotros nos parece que los de Sol Halabi son cuadros que embrujan, que te cautivan. Cuadros que apelan, en los que hay que internarse y en los que los personajes parecen llevarte amigablemente de la mano a recorrer caminos de paz.

No hay duda, además de luz, las pinturas de Sol irradian serenidad.

Por una inexplicable razón, que pudiera ser mágica, de esas pinturas emana energía positiva, como de su autora, quien se regocija de estar en Panamá, donde se siente como en casa, según nos confió.

 

Ella heredó de su abuelo y abuela la vena artística. Especialmente incidió en ella el abuelo materno, Ornell, quien era un pintor, aunque profesionalmente se dedicaba a otras faenas No fue sino hasta después de que él falleció cuando revisando sus pertenencias se percataron de cuánta obra había producido, sin haberla dado a conocer.

El compañero de Sol, Marcelo, tiene una sensibilidad a flor de piel y buen olfato artístico, nos comentó nuestra interlocutora, quien dijo que él es una persona clave en su vida y mucho de su éxito se lo debe a sus acertadas observaciones. Confía plenamente en él.

Ella está convencida de que “el arte es grandilocuente. Es lo más directo que tenemos, antes de escribir y de hablar. Que no lo hagas es otra cosa. Es una salida, un cierre directo, como un canal que el que siente que lo quiere explorar lo debe hacer, sin poner filtros”.


fecha edicion
old id
449336
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América