Karaoke Emocional es la primera obra de este año, 2008, que Teatro Lagartija lleva a escena. Esta producción fue estrenada la noche de ayer y estará en la cartelera de La Quadra hasta el 30 de abril.
Lo destacado de este colectivo es que el precio de la entrada a sus obras cuesta ocho balboas, dos menos que el costo regular del resto de las salas panameñas. A pesar de esto, en sus producciones invierten en asesoría de profesionales extranjeros, en este caso fue Mariela Asencio, una dramaturga argentina que desarrolló la trama de Karaoke Emocional con los aportes de los integrantes de Lagartija.
Recientemente, esta obra pudo incluirse en el programa del III Festival de Artes Escénicas, donde en el Teatro Anita Villalaz, a capacidad, se pudo ver esta comedia antes del estreno en La Quadra esta semana.
Xochil Ávalos y Martín Porto idearon el grupo en el 2005, cuando ambos trabajaban actuando en proyectos de otras personas. El objetivo era tener un espacio propio, para trabajar, aunque hayan teatros para trabajar.
"Hay otras formas de hacer teatro, como esta, que consta de un grupo donde te formas, entrenas y creces conjuntamente y en la medida en que se van realizando los trabajos", comparte Ávalos, quien es licenciada en Arte Dramático de la Universidad de Costa Rica.
El primer paso de Lagartija lo dieron solamente tres personas: Ávalos lo dirigió y Porto lo protagonizó junto a una actriz invitada.
Para el segundo trabajo, que lo dirigió Martín, ya eran cinco actores. Actualmente, son ocho actores en escena. "Conforme pasan los montajes, entran y salen personas porque es una estructura libre, pero que tiene una base ya de cinco personas", agrega.
Sobre el mecanismo de ensayos para las producciones, Xochil dice que lo hacen igual que las otras disciplinas. "Así como el pianista tiene que ejercitarse horas ante el piano, igual que un bailarín que tiene que bailar horas, nosotros también como actores, lo cual muchos no lo hacen, pero nosotros sí lo hacemos".
Con estos ensayos preparan sus cuerpos, voces y practican improvisación, para que así sean capaces de crear ideas innovadoras e interesantes tanto para ellos como para los demás.
El teatro de Lagartija ha recorrido tanto salas de teatro como de cines, además de las que han presentado para fines sociales en Anita Villalaz, para unos cinco mil estudiantes.
Algo que quizás limita la asistencia al teatro es el costo del boleto. Sobre esto, Ávalos comparte que cobrar dos dólares menos es para facilitar que las personas se acerquen al teatro, que conozcan lo que es, porque esta es una actividad artística tan importante como las otras, porque el teatro sin público no vive y es fundamental que la gente asista a las obras.
Ante la competencia con las otras salas de teatro, en Panamá se ponen en escena unas cuatro obras por noche, Ávalos reconoce que hay público para todas, espera que llegue el momento en que no haya cuatro, sino veinte salas, que amplíen la diversidad de temas.
Algunos de los miembros de este grupo son maestros de teatro. Ávalos enseña valores por medio del arte a niños de barrios. Esto es parte de un programa de una oficina del Estado.