Variedades

Entre divas, reinas y el diablo

La Vía Transístmica se vio abarratoda por miles de personas con ganas de gozar.


Los cuatro días más esperados por todos los panameños arrancaron con buen pie.

Eran las 7:30 de la noche y la ciudad ya estaba paralizada, miles de personas se acercaban a la tarima principal, ubicada a la altura de la estación Shell de la Transístmica.

Allí, el romántico Eddy Lover deleitaba a todos los presentes con sus pegados temas. Grandes y chicos coreaban sus canciones.

 

Su majestad Liseth Díaz y sus embajadoras también gozaban desde el área VIP, acompañadas de las reinas de los distintos corregimientos.

El ambiente ya estaba caliente, momento preciso para que Eddy le diera la bienvenida a sus hermanitas La Factoría, quienes interpretaron sus temas más conocidos, logrando que las féminas que se encontraban en el público gritaran a todo pulmón las letras contra los hombres.

La Queen. La rumba seguía, el público se preparaba para recibir a la "Caballota". La puertorriqueña Ivy Queen hizo su entrada triunfal, moviendo sus caderas y saltando. Esto sí que alborotó al público. Su vestuario estuvo impecable, se veía realmente bien, y lo más importante demostró que admira al talento nacional.

 

Mientras la gente se perdía en sus uñas, La diva con su acostumbrado flow interpretó temas como: "Barrio de Chacales", "Enfermo de amor", entre otras, de los cantantes del patio Roockie y Nando Boom, respectivamente.

El clímax del show de la reggaetonera llegó cuando apareció en tarima El Roockie y con un beso entregó la bandera de Panamá a la artista y ésta a su vez la de su tierra.

Lo mejor de todo es qie la chica vino a recordarnos cuál es la verdadera forma de rapear.

 

Ahi ta?. La fiesta continuaba con pura música típica al estilo de los hermanos Sandoval quienes pusieron a bailar al público con puro temas de carnaval como la "Raspadura", "Oye el viejo pa? joder" y "Bla, bla, bla".

Endiabla?o Para cerrar con broche de oro, no podía faltar el ritmo latino del salsero Oscar de León, quien un poco incómodo inició su show. El "Diablo de la salsa" como es conocido, tocó hasta pasada la media noche sus pegados ritmos, pero no dudó en mostrar su descontento por lo lejos que estaba "el pueblo" de la tarima. El artista explicó que la gente, que de verdad quería gozar de su música no lo podía ver bien, además de que presentó problemas de sonido. No se fue, sin antes aconsejar que el área de VIP y la general estén a un lado de la otra y no como están.

Gozadera. En los diversos toldos la diversión era máxima. Un Tito Nieves flaquísimo nos hizo pensar que podría ser un impostor, pero de eso nada, la voz confirmó que era el grande.


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372373
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América