Variedades

Entre negros y blancos


Como una forma de conmemorar el actual año del caballo chino y como un rescate a sus memorias infantiles, el joven artista panameño, Eduardo Navarro presentó al público su más reciente serie titulada "El Año del Caballo".
Inaugurada en la Galería "Habitante", esta colección con una veintena de cuadros, evoca esa nostalgia que le produce el recordar cuando de niño creció rodeado de este animal.
Es por esta razón que Navarro, una vez con la idea en mente se entusiasmó muchísimo con esta tarea.
Según el artista, "El Año del Caballo" fue una especie de experimento. Inicialmente pintó esculturas con huesos de caballo, luego procedió a concentrarse en los músculos de este animal, y más adelante, llegó a la parte que él mismo cataloga como "experta" o figurativa.
Aunque Navarro anteriormente siempre ha tenido una tendencia para pintar figuras humanas, incluso hasta ha pintado calaveras siendo su época negra, en esta ocasión ha dedicado por primera vez sus lienzos a la temática ecuestre.
Con "El Año del Caballo" llama mucho la atención que el artista se inclina por los negros y blancos. Ante esto Navarro advierte que la monocromática de sus obras se debe principalmente a que como empezaba a pintar respecto a este tema, prefirió experimentar con el monocromatismo.
No obstante, ante la cromática y el tema, Navarro confiesa que hay una propuesta especial. Estas obras constituyen para él simplemente un homenaje al caballo.
Sin embargo, Angeles Ramos Baquero, doctora en Historia del Arte, manifiesta que las pinturas de Navarro tienen en su color y trazo, fuerzas indomables a través de sus obras, en las que el artista estalla desde un fondo trabajado con una pincelada indócil, logrando para el espectador una experiencia de gran riqueza y movimiento.
"Eduardo Navarro no deja de sorprender por su incesante búsqueda de vocabularios expresivos que, nutriéndose de la tradición, recuperan para nuestro tiempo el espíritu del arte clásico reencarnado en el talento y vocación de su hacer artístico".
Con la colaboración de particulares, empresas y fundaciones que aportan con solidaridad"
"Si no fuera por ello sería absolutamente imposible, porque los talleres son caros, tanto en equipamiento, mantenimiento y funcionamiento diario", acota el sacerdote.

Al margen de la amplia asistencia social que brinda Fátima, no siempre hay agradecimientos.
"Hay personas ingratas y abusadoras que utilizan los servicios de Fátima y expresan que por ser pobres la parroquia tiene la obligación de atenderlos, pero afortunadamente también hay personas muy colaboradoras que solo están a la espera de lo que uno les pida para prestar su colaboración a la parroquia", ilustró el padre Francisco.
A pesar de las nimiedades en contra, el sacerdote se muestra satisfecho por la labor social que ha realizado la parroquia de Fátima en medio de sus necesidades.
"Ahora estamos necesitando unas sillas especiales que se utilizan para bañar a las personas. Las necesitamos para el aseo de los abuelos", indicó.
Pero así como el sacerdote expone las necesidades materiales, reconoce que a nivel de su feligresía debe haber un trabajo profundo que permita que el crecimiento de la fe de la comunidad chorrillera se acreciente.
"Cuando el padre Sosa creó la parroquia reconoció años más tarde que primero hizo la Iglesia y luego la comunidad, cuando debió ser al revés", aceptó el padre Francisco consciente que la tarea fundamental es captar a esa feligresía residente en el barrio que por muchas razones optan por participar en otras parroquias vecinas a El Chorrillo, sin aprovechar las múltiples facilidades eclesiales y comunitarias que ofrece Fátima.


fecha edicion
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102008
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América