Ella menciona situaciones y conductas que pudieran ser esa campanadas de alerta, y advierte a padres de familia, maestros y otros adultos, que actúen con cautela, que eviten acusar y emitir juicios antes de tener evidencias. Y aún después, les insta a buscar asesoría de especialistas, para juntos abordar el problema del consumo de drogas ilícitas en adolescentes.
Agrega que para el consumo de las drogas lícitas como el cigarrillo y alcohol, pareciera que la sociedad diera a la juventud un espaldarazo de aprobación y esto es triste, pues se ha podido constatar que el consumo de éstas puede constituirse en puerta de entrada al consumo de las ilícitas.
Dijo que a los jóvenes con frases como "llegaste pasadito de tragos", "hueles como si te hubieras fumado una fábrica de cigarrillos", dichas en broma, se le da a entender que por lo menos si no está bien tampoco está mal su estilo de vida.
Por otra parte, hizo hincapié en que es difícil separar entre consumo de drogas y conducta rebelde típica del adolescente. Pero, hay ciertos factores de riesgo que no deben pasarse por alto:
Bajo rendimiento y deserción escolar
Asociación con jóvenes o amigos con problemas de conducta o con jóvenes que se sospecha están en consumo de drogas
Familias disfuncionales que no procuran favorecer el bienestar emocional de los hijos, disgregadas, donde no hay comunicación