Priscilla quedó impactada al recibir su cuenta mensual de teléfono. De $32.95 que suele pagar más el consumo de llamadas a celulares, ahora debe 600. El incremento es de 560 dólares. La medida que tomó fue la de suspender el servicio. No gana lo suficiente para poder sufragar ese gasto.
Cuando Priscilla vio el número de teléfono éste era de un servicio erótico. Las llamadas durante el mes fueron más que frecuentes. Con ella vive su hijo de tan solo 16 años. Encaró al muchacho y éste le confesó su falta. "En un diario de la localidad, vi una mujer semidesnuda que atrajo mi atención y un número de teléfono y por curiosidad llamé por primera vez. Me gustó la voz y la forma en que me seducía la mujer. Me grabé el número y no paré de llamar. Eso me gustó tanto, que pensé en alejarme, pero no podía. Hubo momentos en que me asustaba seguir con esto. Muchas veces me sentía mal por lo que hacía. Y me daba rabia porque no conocía a la mujer. No me percaté que las llamadas fueran tan caras".
El "sexo por teléfono" es una modalidad en que se habla solamente de temas eróticos. Quienes participan suelen masturbarse para dar salida a la excitación sexual. La popularidad de esta conducta sexual es alarmante. De hecho, hay quienes la recomiendan abiertamente y afirman que es el sexo más seguro que existe en respuesta al incremento de contagios por VIH y enfermedades venéreas. Es un negocio que mueve miles de millones de dólares. Igual sucede con el cibersexo o sexo por Internet.
En mi consulta privada tengo una buena cantidad de casos sobre esta particularidad. Tanto de jóvenes como de adultos adictos a esta variante. Entre los adultos la edad oscila entre los 40 y 65 años.
Lo que le sucedió al hijo de Priscilla fue que no supo dominar sus impulsos sexuales, situación que le ocurre a muchos jóvenes de su edad. El dominio de los impulsos sexuales es vital para tener un punto de vista saludable y equilibrado de las relaciones íntimas. Hubo momentos que él mismo dijo estar asustado. Más bien, experimentó en varias ocasiones ansiedad por escuchar la voz que lo seducía. Al extremo que sólo pensaba llegar a casa y realizarla. Bajó sus calificaciones escolares y no deseaba relacionarse con nadie. Al cabo de poco tiempo estaba totalmente esclavizado por su adicción incontrolable.
El sexo por teléfono y el cibersexo inducen a gratificar los deseos sexuales y no a controlarlos y promueven una visión degradante y distorsionada del sexo opuesto. Y fomentan la frialdad y el anonimato.
Los adictos al cibersexo dicen que se sientan delante de la computadora durante horas y ni siquiera paran para comer o beber. Este es el caso de Peter, de 54 años: "Empecé a perder peso y a no concentrarme en mi trabajo. Mi relación íntima con mi esposa empezó a deteriorarse. No paré hasta que mi esposa me descubrió".
Lo prudente para lograr una verdadera intimidad sexual es cultivando amor y respeto mutuo entre una pareja y no utilizar a los demás para satisfacer los propios deseos egoístas. Lo más natural es que dos personas que se quieren expresen sus sentimientos de la manera más coherente.
Según mi parecer, la pornografía vista desde cualquier perspectiva destruye las relaciones afectivas, rebaja a las mujeres, explota a los niños y niñas y transmite una visión pervertida y nociva del sexo. Si se encuentra en esta disyuntiva, busque ayuda profesional.