Katy Perry confesó su adicción, robar en los hoteles.
La artista, quien está a punto de casarse con el cómico y actor inglés, Rusell Brad, aseguró que su vicio es llevarse las almohadas.
Katy Perry asegura que esto no es un impulso cleptómano, es más bien una adicción, ya que no puede evitar llevarse todo tipo de objetos cuando se aloja en algún hotel y que su predilección son las almohadas.
“Robo almohadas de cada uno de los sitios en los que me quedo. Soy como 'La Princesa y la Habichuela', simplemente me tumbo en una gran pila de almohadas en una habitación grande”, explica la cantante que, por los sitios a los que se va de gira, debe tener en su posesión una auténtica colección de almohadas de todos los lugares que ha visitado.
Pero Perry no sólo roba almohadas, también tiene la costumbre de coger aquello que ve como si se tratase de un gran almacén, pero sin pagar lo que se lleva.
“Cuando tenía 17 años, fui a un hotel encantador en Japón y me llevé todo. Estaba diciendo al servicio de habitaciones: más lociones, por favor, más chocolate, por favor”.
¿Qué necesidad tendrá la intérprete de ‘I Kissed A Girl’ de caer en ese tipo de ilegalidades? Recordemos, por ejemplo, que hace tan sólo unos días le han ofrecido 340.000 dólares semanales para presentar la versión norteamericana de The X Factor. Por lo tanto, problemas económicos, Katy Perry no tiene.
Mareada.
La cantante viaja constantemente alrededor del mundo para promocionar su segundo disco, “Teenage Dream”, visitando los hoteles más lujosos. Pero con tanto viaje, Katy ha cambiado su modo de vivir.
“En las últimas cuatro semanas he estado en Los Ángeles, Malasia, Singapur, Londres, París... al día de hoy incluso agradezco estar viva”, insiste. Además, el famoso "jet lag" ya no es algo que le cause dolor de cabeza: “Me siento como si me estuviese creciendo otra cabeza en alguna parte, mi cuerpo se está acostumbrando con tanto viaje, he estado zigzagueando por todo el mundo”.
Esperemos que Katy logre superar este vicio, enfermedad, desliz, o como ella le quiera llamar, ya que en el futuro, podría traerle graves problemas legales, como le pasó a la actriz Winona Ryder.