María tiene un hermoso varoncito de 5 años llamado Joel. Aunque no lo crean, ella ruega a Dios -cada vez que sale al centro comercial- que Joelito no se vuelva a tirar al piso si su mamá no le compra un carrito o de esas fichas que se le insertan a un reloj infantil que está de moda. Así como este niño hay cientos de madres con el mismo dilema ¿por qué pasa esto?
Criar y educar a un niño es probablemente uno de los mayores desafíos a los que las madres se pueden enfrentar. Vale equivocarse muchas veces, pero el primer paso para aprender y rectificar es darse cuenta de que no lo estás haciendo bien, mientras que el segundo paso será detectar qué es lo que se hace mal.
Señales
- Los berrinches son frecuentes. Las rabietas, tanto en público como en casa, son la señal más segura de que un niño está mimado.
- Nunca está satisfecho con nada. Los niños consentidos a menudo no pueden expresar su satisfacción con lo que tienen. Si ven a alguien más con algo, ellos van a querer eso en lugar de lo que ya tienen.
- No ayuda en casa. A ningún niño le gusta limpiar, pero una vez que han pasado los primeros años de vida, debería estar dispuesto a ayudar con tareas pequeñas, como recogiendo sus juguetes y guardando sus zapatos.
- Intenta controlar a los adultos. Los niños mimados no diferencian entre sus iguales y los adultos, y esperan de ambos que les escuchen en todo momento.
- Te avergüenza de forma frecuente en público. Que tu hijo se equivoque de vez en cuando es normal, pero la situación va más allá de un hecho aislado cuando te avergüenza a propósito en público para llamar la atención.
- No comparte. Compartir es un concepto muy difícil de aprender y dominar para los niños, pero una vez que cumple 4 años, deberían estar más dispuestos a compartir sus cosas con sus amigos y hermanos.
- Te ignora. A ningún niño le gusta escuchar la palabra "no", pero no debería ignorarte cuando hablas con él.
- Tienes que sobornarlo. No deberíamos tener que sobornar a nuestros hijos con dinero, golosinas o juguetes para que hagan las tareas diarias.
"Los padres o tutores son figuras de autoridad y los niños deberían obedecer cuando realizan una solicitud. Como padres no tendríamos que rogar a nuestros hijos para que terminen de realizar una tarea", destacó a ey! Michelle Rodríguez, asistente de medicina general y pediatría.
Reglas como "pórtate bien" o "sé bueno" no dan una idea centrada sobre qué deben o no deben hacer los niños, pues al ser pequeños muchos no saben distinguir entre lo bueno y lo malo. "En lugar de decirle 'debes guardar tus cosas' intenta con 'cuando termines de jugar, coloca tus cosas en el cajón azul'. Esto le ayudará a entender en qué momento debe hacerlo y a qué zona debe acudir", explicó la experta.
Resuelve con ellos el problema
Si tus respuestas son tajantes "no", le creas frustración. Muéstrale que a veces no se puede tener lo que se quiere, pero no por eso debemos sentirnos mal, hazle saber que hay otras cosas disponibles. Por ejemplo, si quiere jugar con alguna figura de porcelana, cuéntale por qué no puede hacerlo y dale un objeto con lo que pueda entretenerse.
"Todos los padres deben dejar el autoritarismo a un lado y empezar a explicarle al niño por qué se toman estas decisiones, a final de cuentas lo que se quiere es educarlo, no dominarlo", señaló.
En conclusión, a medida que entiendas que la conducta del niño es lo que está mal y no él como tal, lo sabrás guiar hacia lo que tú (como padre o madre) esperas que el pequeño haga.