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¿Es posible vivir sin sexo?


mé a mi esposo por sobre todas las cosas. Tengo 47 años y enviudé hace 10 años y desde entonces no he tenido relaciones sexuales con ningún otro hombre. Lo que hice fue cambiar mi estilo de vida y dedicarme a actividades que me son de beneficio", señala Amira.
Sea como sea, la vida sin sexo, con ser difícil, es posible. Se necesitan fuertes y sólidas motivaciones, elementos de rigidez personal y un muy notable autocontrol que no todo el mundo posee, como es el caso de Amira.
Cuando la vida sin sexo es asumida como un celibato por motivos religiosos o ideológicos, no lo podemos considerar patológico, pero cuando se trata de una abstinencia debida a evitar una conducta sexual que atemoriza al sujeto, sea por aversión o por miedo al fracaso, entonces sí lo es. Y cuando es el resultado de una represión excesivamente posesionada pero que es vivida con ansiedad, esta angustia provocará aflicción no solamente sexual, sino también psicológica.
El origen psicológico en la mujer es debido a factores educativos negativos ante el sexo que transmite ideas erróneas acerca de la sexualidad, o simplemente la ausencia de información que favorece la ansiedad sexual como el temor a perder la virginidad, al embarazo, al cáncer, a las enfermedades de transmisión sexual, etc.; o al haber tenido relaciones sexuales dolorosas previamente, o bien a recónditos problemas de relación con la pareja que se manifiestan en el coito.
Además de factores traumáticos como la violencia sexual, conflictos conyugales, déficit de estimulación, problemas de ansiedad y depresión.
En muchos casos, tanto en el hombre como en la mujer, el efecto negativo sobre el impulso sexual puede estar claramente provocado por los cambios bioquímicos que causan el estado depresivo.
Otra causa frecuente es la ignorancia, las preocupaciones, el abuso de drogas o fármacos, etcétera.
Pero los trastornos del deseo no son debidos solamente a esta visión de transformaciones deshumanizadoras en lo social; los hay más sutiles, unos más concretos -incluso de base orgánica o tóxica- y otros más difusos.
El estrés en el trabajo, que afecta a ambos sexos, es una de las causas que más influencia tiene en el buen funcionamiento de las relaciones sexuales, porque provoca falta de deseo, incapacidad de comunicación, rutina y otros problemas.
La baja autoestima o la falta de cariño hacia uno mismo -sea cual fuere la razón- provoca inseguridad general que se manifiesta en el deseo o impulso sexual.
En ocasiones, la pareja puede reaccionar con ansiedad y culpa, lo que agravará aún más el trastorno. Todo ello puede provocar desavenencias que puede dar como resultado, el logro de una vida sin sexo.
En estos casos es imprescindible que el especialista o el sexólogo informe adecuadamente a la persona sobre estos aspectos antes señalados. La terapia consiste, en primer lugar, en la evaluación del problema o si hay satisfacción o insatisfacción con su determinación de vivir "una vida sin sexo". En muchas ocasiones cuando esto se da, el afectado decide no continuar con la actividad sexual. Cuando esta decisión es asumida, se recomienda cambios en su estilo de vida en que la persona se dedique a actividades que le sean gratificantes.
(gemiliani@cwpanama.net)


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155991
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América