Shiue Lin Day, oriunda de Taiwan dedica seis horas diarias a practicar.
Bien lo dice el dicho, la práctica hace la perfección. Y, si hay algo que caracteriza a las culturas orientales es su disciplina.
Para ella el piano es un compañero que le permite exteriorizar lo que piensa y siente. Cada escucha interpretará el mensaje de acuerdo a sus experiencias personales y sentimientos al momento de que le llegan los acordes. Pero, de lo que sí está segura es de que nadie permanecerá impávido.
La música toca el alma, la hace vibrar, despierta emociones, es instrumento, camino...y esto llena y hace sentir feliz a quien ejecuta un instrumento, porque sabe que está comunicando.
Ser uno mismo, abrirse a los demás, disfrutar lo que se hace y no escatimar esfuerzo si se quiere lograr las metas, es el mensaje de Shiue Lin Day a los jóvenes que están en la búsqueda de sueños, que no saben qué camino tomar y que necesitan que alguien les diga: "Tú puedes".