Variedades

Es un constructor por excelencia

Él edifica sobre los sólidos cimientos de la fe y el amor incondicional al Todopoderoso.


Rosalina Orocú Mojica (rosalina.orocu@epasa.com) / -

Perfil

  • Emigró a Panamá en tiempos de la revolución sandinista, a principio de los años 80, al igual que cientos de nicaragüenses.
  • Es graduado de artes plásticas del Inac, en 1988. Tiene una maestría. Estudió en la Usma, en el Seminario Mayor de San José.
  • También se graduó de Bachiller en Construcción, en el colegio Artes y Oficios Melchor Lasso De La Vega.
  • Hay pinturas suyas en República Dominicana, Estados Unidos, Roma, Panamá y Nicaragua.

Claves

  • En la parroquia San Juan Bosco, en Pedregal, los espera para compartir el pan de vida.
  • Su madre, Elda Méndez, era una sencilla ama de casa, pero tenía la sabiduría innata que usó para educar a sus 9 hijos con una sólida escala de valores, como la honradez, la solidaridad, el apego a la verdad y el respeto.

El padre Leonel Méndez, de la parroquia San Juan Bosco de Pedregal, es un portavoz de Dios y exalta entusiasta su magnificencia, amor, misericordia, paciencia y bondad en la homilía, cada vez que tiene la oportunidad.

Su rostro se ilumina también cuando destaca las bondades de todas las artes y en especial de la pintura, por la cual siente una gran pasión, la cual data de temprana edad, cuando en su natal Nicaragua su padre, Feliciano Sánchez, quien era un gran pintor y un reconocido artesano, le transmitió ese interés por desarrollar esa habilidad innata con la que Dios lo bendijo y que tantas satisfacciones le ha dado tanto en su país como en el exterior.

Con su arte, Leonel Méndez ayuda a los seres humanos a despertar su sensibilidad y con la Palabra los guía para que abanderen la paz mundial. Está convencido de que el arte es un don de Dios.

“Hay personas que nacen iluminadas y para mí el arte es como algo interno, algo místico. Es como una relación del hombre con Dios”, nos dijo el sacerdote, mientras recorríamos la sala observando los 24 óleos y acrílicos que exhibe.

 

Méndez califica su estilo como impresionismo abstracto. Entre sus mentores está el maestro Luis Olaciregui, colonense, a quien admira.

También le gusta mucho la obra del peruano Fernando De Szyszlo y la del panameño Isaac Benítez.

El objetivo principal de aplicar sus conocimientos de pintura y exponer sus obras es acercar a la niñez y juventud al arte, porque lo considera importante en la formación del individuo.

“Un pueblo que cultiva el arte es un pueblo que cultiva la paz. Una sociedad que no tenga arte, que no tenga el amor por el arte, es una sociedad que va a perecer”, enfatizó Méndez.

El padre agradece la oportunidad que el Instituto Nacional de Cultural (Inac) le brinda de exponer en su galería.

De acuerdo con Méndez, la familia, la sociedad y el Estado deben fomentar las artes. No le queda duda de que todos salen ganando cuando una sociedad valora las manifestaciones artísticas y ese amor se siembra desde la niñez, en el hogar.

Valga destacar que el presbítero Leonel Méndez apuesta por la juventud. Tiene la convicción de que es buena y sana y lo que le falta es modelos, incentivos, espacio para autorrealizarse y guía.

A los jóvenes los insta a “no abandonar su sueño, que sigan adelante. No es fácil, pero vale la pena arriesgarse, tener mucha fe, esperanza, ánimo y optimismo”.

A aquellos que les gustaría seguir los caminos del arte también el sacerdote les da un espaldarazo y les asegura que en el arte hay una profesión, por lo cual les pide no verlo solamente como un hobby .

Nos dijo que él, por ejemplo, dedica todos los días cinco horas a pintar. Desde las 7:00 p.m. hasta la medianoche.

“Soy, podría decirse, un pintor de la madrugada”, dijo Méndez.

Cuando le preguntamos además de pintar, proclamar las buenas nuevas, en qué otras faenas invierte su tiempo, se rio, porque no es que le quede mucho disponible en su agenda; por eso es que pinta de noche. “Construyo”, dijo.

Además de construir una mejor sociedad, Cristocéntrica, el padre Leonel Méndez aplica lo que aprendió en el Artes y Oficios. Para muestra, están las iglesias de Pedregal, Los Andes N.° 2, Tocumen y San Antonio.

Su mensaje final es que cada uno tiene una misión. De una u otra forma, desde el hogar, la escuela, la comunidad, la iglesia, los centros de trabajo y otros escenarios, se puede aportar para construir un mundo mejor, construir la paz, respetando la vida e integridad de los seres humanos.


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890329
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América