“Es muy fuerte decir que le salvé la vida a alguien, pero hubo dos oportunidades donde me pasaron un mensaje (cuando estaban a punto de suicidarse). La primera vez, yo estaba en Europa y en estos casos nadie sabe si hablan en serio. Pero mi respuesta alertó a la comunidad de Twitter y la gente se movió para contactar a la Policía que pudo intervenir en esa situación para ayudar a esta mujer. Irónicamente, al año siguiente, pasó lo mismo con un jovencito que solo había enviado cuatro mensajes. Y de nuevo, la gente respondió y llegaron justo a tiempo para salvar la vida de este hombre”.
¿A menudo siente cierta obligación de aprovechar su fama para hacer el bien? “Yo siento que al contar con una plataforma para dar mi voz es natural hacerlo con responsabilidad. Y aunque sea un mundo virtual, siempre respondí como cualquier otro ser humano.”