En el mercado existe una gran variedad de mascarillas faciales, por eso lo primero es saber qué efecto se busca y cuál es la necesidad de tu piel.
El tipo de dermis y los problemas específicos de cada rostro son referencias a la hora de elegirlas.
Por lo general, las funciones que cumplen son: limpiar (para quitar maquillaje o remover la suciedad), de hidratación, de nutrición, astringentes, antiinflamatorias y exfoliantes.
Para una piel seca: una máscara de hierbas, preferiblemente en gel refrescante y que tenga propiedades humectantes, es la mejor opción y se debe utilizar a diario.
Por otro lado, si tu piel es grasa y con poros dilatados opta por una máscara astringente que absorba las sustancias tóxicas de la superficie de tu piel. Úsalo un día de por medio, aumenta o disminuye la dosis según sea necesario.