Isabel II de Inglaterra tuvo una reunión urgente con su principal consejero para analizar con él las posibles consecuencias de una polémica acerca de los comentarios poco elogiosos sobre personalidades del país, incluyendo la propia reina, hechos por su nuera, Sofía de Wessex, afirmó ayer el Times.
Según el diario, la reina está muy afectada por las consecuencias de la publicación de las declaraciones de la condesa sobre varios políticos, entre ellos el primer ministro Tony Blair, y miembros de la familia real.
Isabel II interrumpió las vacaciones que pasaba en el palacio de Windsor para abordar urgentemente este asunto con su consejero, Sir Robin Janvrin, precisa el Times.
Interrogado por la AFP, el palacio de Buckingham rehusó confirmar dicha reunión, limitándose a indicar que la reina se reúne regularmente con sus principales consejeros.
En conversación grabada sin su autorización por un periodista que se hizo pasar por un jeque árabe, la condesa de Wessex calificó de "buena vieja" a la reina, describió al primer ministro como "demasiado presidencial" y estimó que la esposa de éste, Cherie Blair, es "absolutamente insoportable".