No todas las personas que escriben pueden escribir literatura infantil y esto se debe a que no dominan ciertos conocimientos sobre la psicología infantil y otros aspectos que inciden en la aceptación o rechazo de un escrito u obra por parte del lector infantil.
La Dra. Irene de Delgado, quien posee este arte ayuda a entender parte del mismo en ésta, la “Semana del Libro” en que, precisamente, se hace énfasis en la importancia de fomentar el hábito de la lectura especialmente desde temprana edad.
Plantea la escritora que “escribir para niños requiere de un doble conocimiento y de una especial dedicación y sensibilidad. Escribir para niños no significa irse por el camino del facilismo y la simplicidad boba, sino más bien simplificar, de una manera inteligente y muy premeditada por parte del adulto lo que el niño pueda comprender, asimilar y aprovechar a cada edad”.
Nuestra entrevistada hace la salvedad de que con el planteamiento previo “no quiero decir, más bien por el contrario, que la literatura debiera necesariamente enseñar algo; aunque, toda literatura, en el fondo, enseña algo, en el sentido de que pasa un mensaje al lector”.
Añade nuestra interlocutora que la literatura infantil, al igual que la literatura en general, debe, sobre todo, hacer disfrutar al lector, o hacerlo revivir momentos o anticipar acciones y hechos que no se han dado.
Puntualiza que en esto consiste la habilidad, porque “el niño es de todos los lectores el más suspicaz y al no estar corrompido por los medios y por todos los acondicionamientos sociales, es el que es capaz de captar cualquier elemento inadecuado o que no le satisface”.
Ahora bien, ¿cómo saber qué es lo que puede atraer a un niño a la lectura? Sobre el particular la escritora y docente universitaria expresó que el adulto que escribe para niños debe tener la capacidad de volverse niño si quiere captarlo como lector. Y, ganarlo, según puntualizó Delgado, será posible únicamente mediante “un manejo adecuado y conocimiento del lenguaje, porque no hay como los niños para reconocer inmediatamente cualquier error gramatical y sintáctico, aunque ellos no sean capaces de dar la explicación teórica”.
Sobre el mismo punto, del lenguaje, dijo la entrevistada que “no debemos escribir con ese lenguaje exageradamente infantil desde el punto de vista de los adultos”, ya que eso es una manera de subestimar la capacidad de comprensión del niño y en cierta forma ofende su inteligencia.
También ayuda a conquistar lectores infantiles “tener una especial sensibilidad para despojarse uno mismo como escritor de todos estos atavismos sociales que muchas veces impiden expresar lo imaginario y fantástico”.
Asimismo, a la hora de escribir literatura infantil es importante recordar que “nuestros niños de hoy están expuestos a mucha información que le obliga al escritor para niños a mantenerse informado con el fin de innovar su repertorio, sin olvidar que los personajes y motivos tradicionales nunca pasan de moda porque ellos representan valores universales que es muy fácil asociarlos con personajes y hechos de la vida moderna”.
Otro aspecto que se debe considerar, según resaltó la Dra. Irene de Delgado es la presentación del libro infantil.
“No se debe olvidar una diagramación clara y motivadora. Con esto quiero decir una ilustración de alta calidad y mucho contenido artístico, porque el niño tiene la capacidad de reconocer inmediatamente una ilustración adecuada en todos sus detalles.