"Creo que alguien que tiene algo que decir lo escribe hasta en la bolsa del pan y con el lápiz de las cejas...creo que la inspiración y la capacidad creadora son innatos al hombre y no están ligados a los instrumentos o facilidades de que se disponga para hacer las cosas", expresó la escritora Elena Poniatowska, ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2001, durante conversatorio en la Universidad de Panamá el lunes.
Si bien el Internet y otros avances tecnológicos parecieran desplazar al libro, es el parecer de la también periodista mexicana, que no se debería supeditar el escribir o no a la existencia de muchos o pocos lectores, dado que aunque difícil otrora se escribía con pluma de ganso y sin luz eléctrica.
Y es que, según razonó Poniatowska, así como cuando se quiere pintar "se pinta hasta con la sangre", cuando de verdad se quiere escribir "se escribe en las circunstancias más difíciles". Y, he allí que puso el ejemplo de los presos que quizás con las uñas dejan escritos en las paredes y pisos de sus celdas.
REIVINDICACION
"La Piel del Cielo", obra con la que Elena Poniatowska se hizo acreedora al Premio Alfaguara de Novela 2001, según expresó el escritor Nils Castro al presentarla ante una selecta audiencia compuesta mayormente por intelectuales, "es una reivindicación a las riquezas científicas de las culturas pre hispánicas".
La obra testimonia la evolución de la investigación científica en México, con lo cual la autora demuestra que "a pesar de todo sí es factible hacer ciencias en nuestros países", comentó.
Poniatowska coincidió en que el interés central de la temática fue rendir un homenaje a la ciencia mexicana, ya que los científicos jamás son objeto de distinción. Y es que, según expresó "nadie entiende lo que ellos hacen... no encuentran interlocutores verdaderos, no tienen con quien hablar más que con sus colegas". La Piel del Cielo es, además, añadió por su parte Nils Castro,"la historia social de la ciudad de México en los años "40 y "50".
Sobre el final de la novela Castro dijo que es desgarrador y sorprendente ya que es evidencia de que hay "quienes son capaces de ir más allá de las estrechas fronteras materiales en que estamos obligados a vivir", con tal de mantenerse firmes en su devoción, como en el caso de Lorenzo de Tena con su vocación por la astronomía. Ese afán de indagar en los secretos e incógnitas del firmamento le hace sacrificar su afectividad, vida familiar y personal.
Otro mérito de la novela y del personaje central es el desapego suyo a lo material y su insaciable deseo de adquirir conocimiento. "Y conocer lo más difícil de conocer que es el cielo. No le interesa la fama y la celebridad, lo que más le gustaría es sacar a su país de la miseria a través de las ciencias", dijo la reconocida escritora mexicana, quien negó que la obra sea una biografía de Guillermo Haro, el astrónomo mexicano de mayor fama internacional, quien fue también su esposo.
FUENTE Y RESPUESTA
"El cielo es fuente de información sobre lo que nosotros somos, hacia dónde vamos, porqué nosotros nacimos en esta época y no en otra"..., dijo Elena Poniatowska.
Añadió que también el cielo se asocia a la religión, al Paraíso donde la gente será feliz, a "búsqueda, investigación de todo lo que desconocemos", incógnitas...
Se refirió al cuestionamiento respecto a los orígenes del universo. La humanidad trata de hallar respuestas, se ha avanzado mucho con los estudios sobre ADN, la clonación, admitió, y expresó que "creo que el día que sepamos cuál es el origen del universo" nos percataremos de que somos una partícula diminuta , " perderemos el peso de los problemas y perderemos un poco el peso del ego".
Y hablando del cielo, respecto al nombre de la novela, Poniatowska explicó que cuando ella tuvo que rebautizar la novela- inicialmente la había titulado T-Tauri, que es el nombre de una constelación- porque según se le dijo ese título no tenía significado para muchos, se preguntó: "¿Qué pueden ser las estrellas para mí?" . Y se respondió: "Las estrellas han de ser la piel del cielo".
"Todavía hay sol en las bardas y todavía me quedan fuerzas", dijo, pero, añadió que dado que el próximo año cumplirá 70 años "ya me di cuenta que no me queda tanto tiempo".
Sin embargo, aunque ahora Elena Poniatowska se dedicará más a escribir novelas y tiene pendientes seis de los 14 volúmenes que compilan sus escritos periodísticos, a ella le resulta extraño pensar dejar completamente de lado el periodismo ya que, según expresó, "como dicen en México, cuando esta víbora pica, no hay remedio en la botica".