El estadio Nacional vibró con el rock y todos vimos "volver" a Soda Stereo.
Congregaciones ticas, nicaragüenses, guatemaltecas y, por supuesto, un público local que abarrotó el recinto, disfrutaron de principio a fin.
Hubo muchos internacionales "que vinieron de por allí" como diría Cerati, pero "estamos en Panamá y esto es para ustedes panas".
La gente gritaba "ole, ole, ole, ole, soda, soda". Había luces de colores en las gradas; mientras en el terreno del estadio, al ritmo de carnaval volaban las cervezas, sodas y hielos.
A las 9:40 p.m., cuando ya el público estaba relajado, se apagaron las luces y salieron tres argentinos que por más de 34 años han llevado la bandera del rock en español. Gustavo Cerati (guitarra y canto), Hector "Zeta" Bosio (bajo) y Carlos Alberto Ficicchia (Charly Alberti, batería).
La ovación no se hizo esperar, continuaron con "Telequinesis", "Telaraña", "Textura" del disco Dynamo, "Hombre al agua"; la gente acompañaba a todo pulmón en los coros, se las sabían todas.
Una pausa para charlar "Al fin llegamos al calor", y con un refresco, Cerati agrega: "Salud Panamá".
El sonido y la vista era espectacular. La gente que estaba en general no tenía queja, el vibrar de las guitarras era asombroso.
"La Ciudad de la furia" despertó la euforia y llegó "Picnic", una de las más esperadas, "Cuando pase el temblor", "Caja negra", "Trátame suavemente", y el repertorio siguió hasta la media noche.
No había cabida para un tema más, pero la gente esperaba las palabras claves de clausura que inmortalizó el grupo. Dos temas más y el final fue al unísono: "gracias totales".
Caras felices, por ambas partes. Los argentinos quedaron satisfechos y el público siguió celebrando. Lo mejor fue salir del estadio con el inmenso tranque, pero valió todo por haber visto volver a Soda Stereo.