Un equipo de médicos vieneses ha conseguido, por primera vez en el mundo, combinar un nuevo método de fertilización en probeta con un tratamiento contra la esterilidad que puede dar nueva esperanza a las mujeres cuyo deseo de tener un hijo no se ha cumplido.
Una mujer de 31 años, que por un trastorno hormonal no producía óvulos maduros, ha quedado embarazada, y además se consiguió en la misma intervención curarla del síndrome de ovarios poliquísticos del que sufría, informaron hoy martes los ginecólogos de la Clínica Universitaria de Viena, Johannes C.Huber y Fritz Nagele.
Los médicos le habían extraído unos folículos no madurados para dejarlos desarrollarse en un cultivo de hormonas, y volvieron a insertarlos en el cuerpo de la mujer después de la fertilización con el semen de su marido.
Lo totalmente novedoso consiste en que se consiguió curar también la dolencia de la mujer, extrayéndole los folículos inmaduros que producía el cuerpo, y combinarlo con la fertilización.
La intervención se hizo por el procedimiento de laparoscopia, o sea de invasión mínima, en el que la operación se lleva a cabo por una pequeña apertura del abdomen, con la ayuda de cámaras que permiten controlar todos los pasos, con la ventaja de que la curación de la paciente progresa con mayor facilidad y rapidez.
Según explicaron los ginecólogos a la prensa, un tercio de los casos de esterilidad se debe a trastornos en el hombre y otro tercio, a problemas con las trompas uterinas de la mujer, mientras que en otro tercio las causas son hormonales, como ocurre en el síndrome del que sufría la paciente sometida a la intervención.
Hasta ahora, tan sólo se podía aplicar a estas mujeres un tratamiento masivo con hormonas o quitar el tejido de los folículos inmaduros, pero no se conseguía obtener óvulos maduros.
Los médicos de Viena dicen que se han podido provocar dos embarazos en Canadá tras una maduración de óvulos en la probeta e inseminación artificial, pero destacan como única en el mundo la terapia combinada con la que pudieron curar con métodos quirúrgicos la dolencia del síndrome de ovarios poliquísticos.
Por otra parte, los tratamientos hormonales que se solían aplicar en estos casos pocas veces estaban coronados por el éxito, y, según el doctor Huber, las fuertes hormonas tenían la desventaja de provocar un estímulo hormonal excesivo que llevaba a menudo a embarazos múltiples, de quintillizos o de hasta diez embriones.
Por primera vez, los ginecólogos no desecharon los folículos inmaduros sino que los introdujeron en un cultivo que contiene todas las hormonas necesarias para que se desarrollaran, para, después de dos días, realizar la fertilización en la probeta y, después de otros cuatro días, transferir el embrión al útero de la mujer.
Según explicaron los científicos, este método abre nuevas perspectivas para la fertilización en probeta, que tal vez permitirá renunciar al tratamiento de la mujer con hormonas, ahorrando incluso costes.
Por otra parte, gracias a este método también hay esperanza para las pacientes que tienen que someterse a una quimioterapia o un tratamiento con rayos X que destruye los ovarios, porque parece posible obtener tejido de los ovarios para congelarlo y reimplantarlo en la mujer después del tratamiento, obteniendo también células inmaduras para hacerlas madurar.
Según el profesor Huber, especialista en fertilizaciones en probeta, la medicina se halla al principio de una evolución nueva en este campo.
Por ahora, tan sólo se pueden hacer madurar las células que ya se hallan en un estado de desarrollo relativamente avanzado, pero la biotecnología y la industria farmacéutica trabajan para mejorar el proceso.