La romántica ciudad de Venecia fue la sede de bodas de 323 parejas extranjeras este año, pero solo una atrajo a las multitudes y los paparazzi.
George Clooney y Amal Alamuddin tuvieron una segunda oportunidad para decir “sí, acepto” al celebrar ayer su boda civil en el ayuntamiento de la ciudad en el Gran Canal, saludando a cientos de personas, quienes se reunieron para felicitarlos tras esperar por horas para ver brevemente a la famosa pareja.
Los recién casados se dieron el sí dos días antes en una ceremonia privada, donde intercambiaron alianzas, y a la que asistieron amigos de Hollywood y familiares, en un hotel lujoso. Tras esto, realizaron la boda civil, que para ser reconocida debe llevarse a cabo en un lugar designado por la administración de esta ciudad.
La pareja llegó al palacio Ca’ Farsetti prerrenacentista en el taxi acuático de confianza de Clooney, una lancha en la que en la parte trasera se leía Amore. Decenas de botes con fotógrafos los seguían mientras la policía trataba de abrirles paso.
Clooney, de 53 años de edad, se veía muy elegante con un traje gris y corbata a juego, mientras que la novia, de 36 años, optó por una chaqueta de mangas cortas color crema con pantalón palazzo y un sombrero de ala ancha con un coqueto moño azul marino.
Al salir del bote, Clooney hizo que su esposa se volteara para ver a la multitud en la orilla contraria del Gran Canal. Después, el actor llevó a Alamuddin adentro, observando a los empleados de la ciudad viéndolos desde los edificios contiguos y señalando hacia adentro como diciendo: “Tengo que entrar”.
Unos 20 minutos más tarde salieron con el exalcalde de Roma Walter Veltroni, quien ofició ambas ceremonias.
Siguieron en bote sobre el Gran Canal y pasaron debajo del Puente Rialto, lleno de fans que los felicitaba gritando: “George, George”.