La noticia llegó con impacto, temprano en la mañana, con un golpe seco directo a nuestros recuerdos, un "nocaut" ante nuestros oídos incrédulos, producto de un gancho de izquierda contra el mentón de un pasado cercano. Aquí, en "Estilo de Vida", apenas lamentábamos el revés de aquel "Rockero", que vimos llorando por televisión al perder su título en Las Vegas, sin sospechar siquiera que en ese momento estaba perdiendo lo más preciado, su vida.
Al conocer el desenlace fatal, no podíamos menos que conmovernos por aquel mismo "Rockero" que tres días después de coronarse campeón hace un año, abrió su vida sin reparo al equipo periodístico de esta sección y con tanta confianza, que relató sin recato cómo cambió las pandillas por los guantes e incluso permitió, sin pensarlo dos veces, que le cambiáramos el peinado, el color de cabello y hasta su manera de vestir, para un artículo que titulamos "El Rockero descubrió su "look" de campeón".
Aquel gran monarca mundial se mostró accesible y nos dejó trabajar sin problemas. Callado, sencillo, humilde, colaborador, genuino, sin aires de grandeza, así nos lució aquella vez Pedro Alcázar, quien nos advirtió que hiciéramos lo que quisiéramos, pero sin quitarle su peculiar "moño" o "rulito" que llevaba siempre en la parte frontal del cabello. Confesó que era como su amuleto. "Es que me da suerte, me hace sentir seguro", dijo el pugilista que desde hace un año decía que se sentía muy cerca de Dios.
Si aquel "rulo" le daba suerte o no, no lo sabemos, pero lo cierto es que desde que lo tenía no había perdido ni una pelea y como no queríamos ser los causantes indirectos de una derrota, decidimos no tocar para nada el característico "rulo" de Alcázar.
Lo que sí hicimos, fue alisárselo un poco y ponerle algo de color, dejándole un estilo "punk", ideal para un rockero. Nos trasladamos al exclusivo almacén Figali donde lo vestimos con la última colección de Gianfranco Ferre, cien por ciento lana virgen, como el que luce en la foto, en un tono oscuro, muy elegante, combinado con una fina corbata Cerrutti y una exclusiva camisa Valentino, complementado con unos elegantes calzados de la última colección de Muratti.
Y así, la transformación de Pedro "El Rockero" Alcázar fue completa. Se despidió sonriente y complacido. Esa fue la última vez que lo vimos, pero lo del amuleto quedó en nuestra mente y, aunque la transformación en el "rulo" fue muy leve, no descansamos la conciencia hasta que salió victorioso de su primera defensa. "Ajá, sigue haciendo efecto el rulo del Rockero", comentamos en broma y en serio entre las chicas de "Estilo".
Sin embargo, aquel "rulo" también lo acompañó en su último combate, pero sus poderes esta vez no hicieron efecto. Nuestro "Rockero" perdió el título y la vida. Definitivamente, aquel cambio de "look" no tuvo nada que ver, pero los golpes, esos sí hicieron estragos en su anatomía y en los recuerdos de un pueblo que no lo olvida.