El amor es una especie de elixir que embrutece, vuelve frágil y hace la vida miserable cuando no se es correspondido. Eso le consta al Dr. Andrés Rico.
De su mal de amor y otras tribulaciones mayores que lo hicieron vivir una pesadilla de la noche a la mañana los pondrá al tanto Enrique Berruga Filloy, en su más reciente novela "El American dream".

Su agridulce travesía por la vida desde que perdió a su amada "S". lo tiene como perro apaleado sin amo. Al punto de que llega a la conclusión de que convertirse al judaísmo y practicarse la circuncisión es la solución a su vacía existencia.
Como si fuera poco, por su experiencia y profundos conocimientos de la historia de las relaciones de México y Estados Unidos, los herederos de Washington le piden a Rico su opinión y lo colocan en un callejón sin salida al informarle de sus planes de anexar la tierra de Pancho Villa a la de Thomas Jefferson. Apresan a políticos corruptos y devuelven dineros mal habidos. Pero no es un 'ganar y ganar', aunque en EE.UU. los gringos lo pinten como tal y los gringófilos allá y en México ondeen orgullosos la nueva enseña con 51 estrellas.

Realidad y ficción se entrelazan en una enmarañada trama que atrapa al lector y le ilustra sobre esta relación odio/amor entre dos México y EE.UU.
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Con altas dosis de humor, irreverencia e ingenio literario, este guacamole, como llamó Berruga a su novela, retrata la incompetencia y corrupción de los gobernantes mexicanos (léase latinos), el consumismo, la alienación cultural, la histórica migración mexicana a EE. UU. en busca de mejores horizontes, el machismo latino, los apegos, pugna entre antiyanquis y gringófilos, la tecno-sociedad, la doble moral, los vacíos existenciales.