Mireya Hernández saludó a la audiencia en el Teatro Nacional el 20 de octubre de 2006. Fue el último adiós a sus lectores, esa noche que recibió el Premio Ricardo Miró en el Teatro con "Sucedió en enero". En 2005, había sido galardonada en Novela, por "Crónica de Caracoles". El 26 de octubre entregó su alma a Dios.
"Mireya era una excelente poetisa y escritora de teatro", dijo Enrique Jaramillo Levi, presidente de la Asociación de Escritores de Panamá.
Añade que la también autora de "El espacio prohibido de los pájaros" (Poesía, 1998) y Vivir la vida" (Teatro, 2002) fue muy comprometida con sus ideales y muy solidaria.
Estima que Hernández no fue muy leída en vida. "Le debemos eso", concluyó Jaramillo Levi.