Solo faltan pocos días para que las campanas de Montecarlo anuncien la unión eclesiástica entre el príncipe Alberto de Mónaco y la futura princesa Charlene.
La ex nadadora sudafricana dijo en una reciente entrevista a un medio alemán que desea convertirse prontamente en mamá.
Aunque fueron muchos los temas que se tocaron en la entrevista, Charlene sorprendió a todos los monegascos cuando se atrevió a decir que muy pronto la cigüeña visitará a la familia real, lo que emocionó a los conciudadanos.
"Me gustaría tener hijos pronto, no quiero esperar mucho tiempo para formar mi propia familia", esta pequeña frase, pero significativa, fue recibida con beneplácito por la población y, también, por el príncipe que contestó: "Estoy de acuerdo contigo".
La boda se efectuará el 2 de julio y, según las últimas informaciones publicadas por los organizadores del evento real, se esperan que al menos cuatro mil invitados acudan a esta gran celebración.
Recordemos que el príncipe Alberto II tiene dos hijos reconocidos, de acuerdo con las leyes dinásticas de Mónaco ninguno de ellos tiene derecho a la sucesión del trono por no haber nacido dentro de un matrimonio legal, por lo que Alberto y la ex nadadora deberán tener un hijo propio para que la dinastía siga inalterable.
La segunda en la línea de sucesión es la princesa Carolina y el tercero, que fue aprobado por el mismo príncipe Rainiero, es Andrea Casiraghi, hijo mayor de Carolina. Este joven reinará en Mónaco, solo si Charlene y el príncipe Alberto no logran tener una descendencia.