Variedades

Están entre los que avivan la esperanza

Cuando el verbo y la acción se encadenan las cosas caminan. Periodistas dicen ¡No! al trabajo infantil. Y ganan.


GANAN todos los que se unen a una causa noble. Como la defensa de los derechos de los niños. Derecho a una educación. Derecho a ser respetados. Derecho a jugar. Derecho a crecer sin presiones propias de otras etapas de la vida.
Los comunicadores pertenecen al grupo de ganadores. Esta vez fue premiado por Casa Esperanza un grupo de periodistas que denuncia el trabajo infantil y revela los riesgos y consecuencias de éste para la niñez. Entre ellos estaban Bleixen Caballero, corresponsal en Chiriquí de EPASA. Ella recibió una Mención Honorífica en la Categoría Prensa Escrita del Concurso Nacional de Prensa "El Trabajo Infantil en el Sector Agrícola en Panamá". La ganadora de esta sección fue Erika Quiñones, de Mi Diario y también fue reconocido con Mención Honorífica un trabajo de Sandra Alicia Rivera, de La Prensa.
Otra de las premiadas el 8 de junio fue Dinora Villarreal, de RPC Radio, a quien el jurado eligió ganadora de la Categoría Radio.
En la Sección de Televisión la ganadora fue Taicha Malaica Nurse, del Canal 5.
Camarógrafos y fotógrafos también fueron aplaudidos en la ceremonia donde Casa Esperanza, UNICEF y Creative (que apoya a Casa Esperanza con el Proyecto Destino), estuvieron representados por Roxana Méndez, Melinda de Anguizola y Miguel Cuellar.
Juan Zibala, quien estudia gracias al Proyecto Destino de Educación Primaria Acelerada, EPA, en los campos de cultivo visitó la capital por primera vez. Vino a testimoniar su goce del derecho a la educación. Antes y por cinco años trabajó en la zafra.
Con el rostro curtido por el sol y la emoción ante las luces de las cámaras de TV y los flashes de las fotografías, sostiene el micrófono y enumera otros trabajos que hacía y que le robaban el tiempo que podía haber dedicado a la educación. Educación que empezó tarde, pero con entusiasmo. Ha tenido avances en la lecto-escritura, se nos informó. Y él, sonreído, asentía.
A diferencia de otros niños que a los ocho años tenían tiempo para jugar y distraerse en asuntos de su edad, un día de Juan transcurría trabajando. "..cargando agua, buscando leña, haciendo mandado a los peones, cuidando a los sobrinos más pequeños..".
"Conozco lo que es mi trabajo para ganarme la vida. Vivo con mis tíos porque mis papás me han tratado mal", dijo a los presentes.
Al final, agradeció a Casa Esperanza.
Juan es uno de los más de 50 mil niños que trabaja en Panamá. Forma parte del 50 por ciento que no llega al sexto grado en el año que le corresponde. También engrosa las estadísticas de los niños que viven en condiciones de pobreza y cuyos derechos se violan.
El Decreto No.378 del 24 de febrero de 2005, en su artículo segundo, exige un depósito de garantía de B/. 50 mil, en efectivo o cheque certificado, mientras que en el artículo cuarto, el pago de B/.10 mil anuales para el permiso de operación, pagaderos los primeros días del año.
Esto, para algunos como León Sinistierra, propietario de la empresa Multiservicios de Equipos y Transporte, S.A. fue un inconveniente.
Y es que según dijo, es mucho dinero para los costos de su pequeña empresa que factura B/.2 mil 200 por mes y que según él, sus gastos rondan los B/.1, 500, es decir tiene B/.700 de ganacia.
Sinistierra abandonó el negocio porque no le era rentable. Tenía dos carros recolectores, atendía cuatro comercios, entre hoteles, fábricas de alimentos y si lo llamaban para una demolición, acudía.
  • Actualmente la Dirección de Aseo atiende más de 150 mil clientes en todo el distrito y cuenta con 2 mil 500 funcionarios.

  • La Dirección de Aseo recoge 100 toneladas de basura en el sector privado y la tasa de aseo ronda los B/. 35 mensuales. Un almacén grande podría pagar hasta B/.400, dependiendo del cubetaje y tonelada comercial.

  • En el distrito capital hay registro de 1.5 millón de habitantes.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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