Variedades

Estrellas de Buena Vista tocan por fin en Cuba


Cuatro años y numerosos conciertos en el extranjero después del álbum que los convirtió en una sensación de la música internacional, las veteranas estrellas cubanas de la banda "Buena Vista Social Club" regresaron por fin a casa.
En el que fue, notablemente, su primer concierto público en Cuba, los maestros de tradicionales ritmos caribeños recibieron el viernes en la noche la extasiada bienvenida de una audiencia de conocedores locales en el teatro Karl Marx de La Habana.
El diminuto y octogenario pianista Rubén González, una leyenda del son cubano que fue seducido a regresar a la música tras abandonarla hace una década, recibió una ovación de pie cuando entró al escenario incluso antes de tocar la primera nota.
La "diva" de Buena Vista, la especialista del bolero Omara Portuondo, necesitó apenas unos segundos para hacer que la muchedumbre cubana, amante del baile, se pusiera de pie con algunos de sus conmovedores solos.
Pero fue el septuagenario intérprete de canciones románticas populares Ibrahim Ferrer, que limpiaba zapatos y vendía mangos en las calles de La Habana antes de ser reclutado para el álbum ganador de un Grammy en 1996, quien realmente se robó el espectáculo.
Vestido con un traje blanco que evocaba la religión afrocubana conocida como Santería, Ferrer hizo una "descarga" con extnsas versiones del número local "El cuarto de Tula" y el favorito de Buena Vista "Candela", con su picante doble sentido.
Mientras la multitud bailaba de pie en el borde de la tarima y lo exhortaba a continuar, Ferrer, de 73 años, bailando como un hombre con la mitad de sus años, lucía visiblemente renuente a terminar.
"¿Quién pensaba en esto? Yo por lo menos no lo pensaba", dijo durante un ensayo antes del concierto, reflexionando en el éxito internacional que los artistas del Buena Vista han tenido desde que fueron "descubiertos" por el músico y productor estadounidense Ry Cooder.
A diferencia de los precios de hasta 100 dólares que se cobra por ver a los músicos del Buena Vista en los principales escenarios del mundo, los boletos para el concierto de La Habana costaron menos de 50 centavos de dólar para los cubanos.
Además de ganar un Grammy por el primer álbum, los músicos del Buena Vista actuaron en un exitoso documental del director alemán Wim Wenders y han estado de gira casi permanente por el extranjero.Varios han grabado otros álbumes.
"Mientras me sienta con un poquito de voz, estoy cantando (...) Hasta que me muera", dijo Ferrer, quien tenía previsto viajar a Japón el lunes.
En lo que fue su primer gran espectáculo en Cuba, aunque el grupo Buena Vista había tocado en dos ocasiones previas en presentaciones por invitación en La Habana, no todas las estrellas, sin embargo, estuvieron presentes.Una gran ausencia fue la de Compay Segundo, de 93 años.
Pero eso no disminuyó el entusiasmo de los presentes, encantados de estar tocando por fin en su tierra.
"Hemos tenido tanta demanda internacionalmente que no tuvimos tiempo para dar un concierto aquí.Pero la gente sabe que nuestro corazón es cubano y nosotros amamos nuestra patria, y que esto beneficia Cuba al promover su cultura en el extranjero, así que nos aguantaron, la gente nos esperaba", dijo Portuondo.
"Por eso estamos felices.Este primer concierto no va a ser el último", agregó Portuondo, quien al igual que Ferrer, se presentó en el concierto del viernes vestida con el color blanco de los iniciados en la Santería cubana.
Rodeado de periodistas durante el ensayo, el pianista González, de 82 años, quien vestía una guayabera anaranjada, respondió a la mayoría de las preguntas simplemente tocando su piano como si el instrumento hablara por él.
"Este instrumento es un fenómeno (...) Yo constantemente estoy arriba del piano.Dos horas después de que ustedes se vayan, todavía estaré aquí tocando.Allí, en casa, cuando está durmiendo alguien, yo siempre estoy tocando.Esta es una cosa tremenda", dijo con entusiasmo entre melodías.
El percusionista Angel Terry, uno de los más jóvenes del grupo con apenas 43 años, calificó de "una experiencia incomparable, increíble", tocar al lado de semejantes leyendas de la música tradicional cubana.
Tocar, por fin, en Cuba, donde el fenómeno Buena Vista ha recibido una publicidad limitada en la prensa cubana, controlada por el estado, es un acontecimiento importante para todos los artistas, agregó.
"Hay un proverbio que dice que nadie es profeta en su tierra, pero nosotros queremos ser profetas en nuestra tierra".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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