Fue tal el impacto de los acontecimientos de entonces, que en la voz y expresión de los rostros de Ricardo Arturo Ríos Torres, Carlos J. Núñez, Héctor Peñalba, Vicente Augusto Ochoa López... se podía ver que sólo recordar esos momentos les hacía hervir la sangre.
Entre otras cosas, se habló de que para que ocurrieran vejámenes de esa magnitud (30 muertos y decenas de heridos), tenía que haber cómplices de alto vuelo. No podía darse este tipo de atropellos "sin la aceptación de la oligarquía panameña, representada en sus principales dirigentes políticos y partidos", puntualizó uno de los sobrevivientes de Operación Soberanía.
Héctor Peñalba y Ricardo Ríos denunciaron que la historia se repite en espiral. Se dijo que hoy se vive una réplica de la situación de otrora.
Se mencionó a Justo Arosemena y su visión del Panamá ideal. Se habló de caudillismo. De la añosa lucha entre Liberales y Conservadores. De servilismo político.
Se dio detalles de Operación Soberanía del 2 de mayo de 1958. También, de la Marcha patriótica del 3 de noviembre de 1959 y otros hechos históricos que no aparecen en los libros ni textos de historia, pero que están contenidos en "Memoria de mis memorias", de Ricardo A. Ríos T.
Mario García Hudson dijo que hubo explosión social porque había descomposición social, que vivió Panamá por más de una década y mencionó entre otros fraudes electorales, la muerte de Domingo Díaz, el negociado de la carne, el derrocamiento de Arnulfo, la huelga de taxistas...
Vicente Agusto Ochoa López expresó su orgullo por haber sido parte de esa generación. Puso de relieve que corría dinero y había armas. Discrepó en algunos aspectos con Ríos. Coincidieron en que hay que escribir una segunda y tercera parte de la historia de los sucesos del '58.