Alejandro Elvis Chávez Díaz es un joven panameño como muchos que hay en este país: dispuesto a ganarse la vida honradamente, preocupado por un futuro y responsable en sus acciones.
Este joven, y reiteramos como muchos que habitan en este terruño istmeño, forma parte de la gran masa de ciudadanos que en un mañana próximo asumirán, como debe ser, las riendas del Canal de Panamá, uno de los bienes patrimoniales más atesorados en este fin y principio de siglo.
La particularidad de Alejandro es que estudia y trabaja al mismo tiempo, a sus apenas 16 años de edad. Una actitud que hay que elogiar, porque en este acuciante mundo cargado de penalidades y también de aciertos, afrontar una responsabilidad desde temprano amerita un reconocimiento especial.
Hoy por ser Día del Estudiante, queremos dejar una prueba fehaciente de lo que nuestra juventud es capaz de hacer, dejando a un lado aquel viejo cliché de irresponsabilidad, dejadez, falta de juicio y en los últimos años, de perdición, que se le atribuye a esos hombres y mujeres que van creciendo.
De este modo, cabe muy bien recordar también aquel viejo refrán que reza: "Juventud, divino tesoro" y que en parte recoge eso que hoy precisamente deseamos destacar.
Pues bien, nuestro personaje de hoy estudia el quinto año de la carrera de Tapicería en la Escuela Artes y Oficios "Melchor Lasso de la Vega" y actualmente se capacita laboralmente hablando en la Editora Panamá América, S. A. (EPASA), a través de un programa preventivo y de superación personal denominado Padrino-Empresario, que lleva adelante el Organo Judicial, con el apoyo y asesoramiento de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá y el Ministerio de Trabajo y de Desarrollo Laboral y la colaboración especial de una serie de empresas, el cual está dirigido a la población adolescente de ambos sexos y de escasos recursos económicos.
Este programa tiene como finalidad principal que el menor reciba una capacitación laboral para un futuro empleo, sin abandonar sus estudios. Se desarrolla a nivel nacional, pero tan sólo en la ciudad de Panamá existen alrededor de 230 menores beneficiados con las becas que han otorgado unas 115 empresas locales.
Hace un año y tres meses que Alejandro ingresó a este programa, siendo ubicado en esta empresa periodística. Inicialmente su capacitación fue en el departamento de Mantenimiento, pero ante su excelente disponibilidad y deseos de aprender, está trabajando en Fotomecánica, donde realiza labores de compaginación, pineado y quemado de planchas, empate de guías, trabajos de color kid, entre otras actividades afines a este departamento.
La jornada de Alejandro comienza desde muy temprano en la madrugada. Sale a las 5 de la mañana de su casa, para entrar a la escuela a las siete, una vez culmina su jornada escolar a eso de las doce del mediodía se dirige a EPASA, donde ejecuta una labor de trabajo de 1 a 5:00 p.m., pero a veces se queda un poco más del tiempo para terminar algún trabajo pendiente o para aprovechar y realizar alguna que otra tarea o trabajo que le dejaron en la escuela.
A eso de las ocho y media aproximadamente, o unos minutos más temprano, llega a su hogar en Torrijos Carter, San Miguelito, donde reside con su madre Dielkas Díaz, su padrasto Juan Ramírez y su hermanito de dos años, Juan José Ramírez.
Este humilde y emprendedor joven reconoce que estudiar y trabajar no es nada fácil, porque evidentemente conlleva mucha responsabilidad y desgaste de energía; pero él está consciente que con un empleo puede tener un dinero para ayudar a su madre en las necesidades de la casa y también costearse parte de sus estudios. Por ello, considera que el programa Padrino-Empresario es bueno y en la medida que ayuda a los jóvenes a no estar en malos vicios en la calle, va formándolos a ser útiles en la sociedad.
No obstante, Alejandro sostiene que el trabajar y estudiar no es impedimento para tener momentos de distracción sanamente como todo joven de su edad, ya que los fines de semana tiene tiempo para jugar un partido de fútbol, béisbol o ir a la piscina o al río.
Cuando Alejandro Elvis llegó a EPASA un compañero le puso por sobrenombre "Ojitos Lindos", por los vivarachos y enternecedores que son sus ojos, que siempre están acompañados con una especial sonrisa que contagia.
Ese apodo se popularizó que todos sus compañeros con los cuales convive diariamente en esta empresa lo llaman cariñosamente así, además que se ha ganado la simpatía y estima de quienes a su paso han tenido la oportunidad de cruzar palabras con él.
Inclusive él mismo también se ha renombrado con el mote de Shaggy, personaje de la cómica televisiva Scooby Doo. Sus compañeros alegan que es por lo chistoso y en parte por su contextura delgada.
"Ojitos Lindos" mantiene una excelente convivencia entre sus compañeros de trabajo que su jefe inmediato, Andrés Araúz, admite que es un joven trabajador y responsable.
"Es un joven que aprende las cosas rápidas ... su trabajo lo hace como si estuviera sólo. Con él no hay ningún problema, porque se desenvuelve bien", afirma el coordinador matutino de Fotomecánica.
Su primer jefe, Lorenzo Crescencio, admite que como todo humano tiene sus fallas, pero que es un joven muy bueno. "Para eso estamos los mayores, para guiar a los jóvenes y tenderle la mano, ayudarlos y orientarlos por buen camino", sostiene.
En tanto Eric (Guayo) Vásquez, uno de los mejores amigos de Alejandro en el departamento de Fotomecánica, confiesa que es un chico con mucho interés de aprender de todo, que capta rápidamente lo que uno le dice; a la vez que posee una gran disponibilidad e iniciativa. "Tiene bastante carisma con todos nosotros", dice este estimado compañero, quien para Alejandro lo ha ayudado bastante en sus labores dentro del departamento.
Como todo joven, Alejandro Elvis también tiene sueños y metas que desea alcanzar, una de ellas es ingresar a la Facultad de Arquitectura para estudiar la carrera de Diseño Gráfico o Artes Aplicadas.
Con una formación primaria en la Escuela Santa Librada, media en la Escuela Real de Santa María en Darién y próximo a culminar su bachillerato en el Artes y Oficios, admite que aunque le va regular en los estudios actualmente, está consciente que "hay que echar para adelante".
Admite que tiene muchas aspiraciones en la vida, pero por el momento una de sus prioridades es hacerle una casa a su mamá y después lo que venga poco a poco.
Al ser preguntado sobre qué le diría a esos jóvenes que sólo piensan en la diversión y que no hacen lo mismo que él, Alejandro sostuvo que sean más responsables en sus estudios como en su personalidad y que a veces la vida es muy difícil, pero hay que luchar.
"Ojitos Lindos" es un joven que observa el pasado como una experiencia, el presente con una gran dosis de optimismo y el futuro como una manera de consolidar esfuerzos. Disfruta la vida a plenitud como un ser humano de su edad y se regocija con aquellos que le han dado cariño, como el que le han proporcionado sus compañeros de EPASA, un cariño tan especial que está compitiendo con el que le muestra su madre.
A Alejandro, nuestro "Ojitos Lindos", y a todos los estudiantes en este Día, nuestro más sincero reconocimiento y mensaje de progreso en ese mañana que está por venir.