Si te encuentras en esta situación trata de seguir estos consejos:
Compra en efectivo o con tarjeta de débito. Deja la de crédito en la casa.
Haz una lista de lo que necesitas y compra sólo eso.
Antes de ir de compras, determina con anterioridad la cantidad a gastar.
Mirar los escaparates puede ser terapéutico, hazlo cuando las tiendas estén cerradas.
No sintonices canales de compras ni hagas órdenes de catálogo.
Cuando la urgencia de comprar surja, sal a caminar o haz ejercicio.
De ahora en adelante antes de hacer una compra hazte la siguiente pregunta: ¿"Necesito" este artículo, o sencillamente lo "deseo"? La respuesta a esta interrogante te dejará saber si en realidad existe urgencia por adquirirlo.
La nutrición es muy importante durante este período temprano, ya que su impacto tiene consecuencias duraderas en la salud y el desarrollo posteriores. En ocasiones, debido a que los padres no conocen la importancia de una buena nutrición, los niños no adquieren su máximo desarrollo físico y cognoscitivo.
El desarrollo del cerebro es más susceptible a la nutrición en el bebé que se encuentra entre la mitad de la gestación y los dos años de edad.
La desnutrición en sus primeras etapas de vida sufren a menudo deficiencias cognoscitivas y de comportamientos que se mantienen el resto de su vida, como un desarrollo de motricidad fina y de habla más lentos, coeficientes intelectuales más reducido y menor rendimiento escolar. Dado que el cerebro del bebé triplica su tamaño hacia los tres años, una nutrición óptima temprana tiene efectos favorables en la mielinización (incremento en la velocidad del cerebro para procesar información) y en el desarrollo cognoscitivo, incluyendo mejor capacidad motora, para el lenguaje y la visión, un reforzamiento del Coeficiente Intelectual (IQ, por sus siglas en inglés).
El desarrollo cerebral se ve favorecido por la ingesta de una serie de nutrientes claves que lo apoyan durante los primeros años de vida.
La materia gris del cerebro está compuesta en su mayoría por un componente llamado ácido docosahexaénoico (o DHA), indispensable en el crecimiento de las dendritas (ramificaciones que conectan a las neuronas), por lo que la inclusión de este nutriente en la dieta del bebé es de gran importancia.
Otros nutriente necesario es el ácido araquidónico (o AA) es importante para la señalización del sistema nervioso central y precursores de sustancias básicas para la inmunidad y la coagulación.
Componentes como la taurina, esencial para el desarrollo del cerebro especialmente, de la retina y el oído; la colina importante para el aprendizaje y la memoria deben también estar presentes en la nutrición de sus hijos hasta los tres años.
El hierro es un nutriente importante, que no sólo aporta la mielinización y el metabolismo de las grasas, sino que es indispensable para mantener una cantidad adecuada de glóbulos rojos en la sangre, y que a su vez transportan oxígeno para estimular el crecimiento cerebral.
Igualmente son necesarias las proteínas (necesarias para el crecimiento y reparación de las células), el ácido fólico que aporta la síntesis de los neurotransmisores, el zinc (vital para el crecimiento, maduración y reproducción sexual) o los ácidos grasos omega 3, que ayudan a constituir y mantener el tejido cerebral.