Ahora bien, el roncar combinado con apneas (pausas en la respiración mayores de 10 segundos) puede causar problemas graves. Para este caso es recomendable revisarse con un otorrinolaringólogo, ya que esto incluso puede causar alteraciones de sueño, descanso insuficiente y aumento en la tensión arterial.
Según estudios realizados los más propensos a roncar son los hombres de mediana edad con sobrepeso y a medida que avanzan en edad empeoran. La mayoría de los que roncan presentan algunos indicios, tales como:
Las personas subidas de peso ya que sufren de un crecimiento en los tejidos.
Amígdalas grandes o un desarrollo excesivo de las adenoides.
Bajo tono muscular en los músculos de la garganta o de la lengua. Muchas veces debido al consumo de alcohol, medicamentos o drogas que causan sopor. Pero también ocurre en algunas personas cuando se hallan relajadas en las fases de sueño profundo.
Aunque no son tan frecuentes, los quistes o tumores pueden ser también factores que originan los ronquidos.
Obstrucción de las vías respiratorias nasales. Es por eso que en infecciones virales de la nariz puede aparecer el ronquido en personas que no son roncadores habitualmente.
Igualmente, las deformaciones del tabique nasal son una causa habitual de obstrucción al paso de aire y se puede producir el ronquido nocturno.
No obstante, esta celebración no termina allí, ya que una vez concluido el tamborito ambas soberanas se pasean en hermosos carros alegóricos con motivos alusivos a nuestro folklore.
Es importante señalar que durante el carnaval tableño los organizadores de ambas tunas siempre se han caracterizado por brindarle al visitante lo más genuino de nuestra cultura, como lo son las tunas de tambor y caja, lo que fortalece nuestra identidad de panameños, e incluso el orgullo de los interioranos.
Esto está demostrado en el hecho de que, particularmente la tuna de Calle Abajo de Las Tablas tiene por tradición obsequiar a su soberana la pollera que lucirá el martes de carnaval, la cual es valorada en dos mil 500 balboas, sin incluir enaguas, tembleques, ni prendas, pero siempre cuidando todos los parámetros de una pollera de concurso, digna de ocupar los primeros lugares en donde se presente.