El Panamá América
Su mejor papel no fue el de Una Eva y dos Adanes. Su mejor papel fueron todos los que hizo desde que debutara en Mr. Roberts y le comiera la película a toda la plana de primeros actores que le acompañaran. Es que si usted evoca a Jack Lemmon en sus filmes vería que siempre estuvo a la altura. Un botón se da cuando se decide por el primer rol dramático de su carrera, el de Días de Vinos y Rosas. En esa primera actuación suya no cómica uno se asombra de los niveles que alcanza un actor, hasta entonces, familiarizado con la risa y con la comedia.
En alguna ocasión señaló que los papales que le atraían eran los roles que desde el comienzo le daban miedo. Dado que era. precisamente esa sensación de temor y de dudas, lo que le atraía. Michael Douglas, su compañero en El síndrome de China lo recuerda al decir que cada vez que les tocaba actuar, Lemmon, divertido, le susurraba al oído SHOWTIME.
Sin duda alguna esta será la misma palabra que, en algún lugar más allá de la esfera terrestre, repetirá a Walter Mathau, su pareja dispareja y quien se le adelantara en la muerte.