La gastronomía es una de las grandes atracciones que tienen los viajes. Muchas veces, el turista escoge sus destinos influenciado por la oferta culinaria del país. Es el caso de Italia que con sus pastas, salsas, su vino, café y con muchos otros platos sólo conocidos por expertos atrae a millones de turistas. Francia es famosa por lo refinado de su cocina, sus aderezos. España, con sus paellas, cocidos y lo sabroso y antiguo de sus tradicionales menús es otro ejemplo. En América, la oferta gastronómica de México es notable, así como los asados argentinos.
Los hoteles de calidad, cuentan con Chefs que son conocedores de la esencia de la cocina del país donde trabajan. Estos profesionales son estudiosos de las tradiciones populares, de los ingredientes que identifican y hacen distintos a un plato de otro.
En estos días pude visitar y probar el Buffet del Restaurante Flamingo del Hotel El Panamá y me encontré con platos muy típicos de la cocina panameña, y lo cierto es que estaban muy elaborados. Tal es el caso del Gallo Pinto tradicional "guacho de frijoles". Este tenía muy buena contextura, muestra de que el cocinero había guardado muy bien la distribución de agua, arroz y frijoles. Contenía, las verduras suaves como la yuca y no faltó el rabito de puerco salado, pero el punto de sal estaba muy bien. Apreciamos la carne entomatada y el pescado con leche de coco. La mesa de los postres era variada y delicada. Esto nos demuestra que en este hotel que ya tiene 50 años de funcionar y representar al turismo panameño, conservan la tradición y la ofrecen a sus huéspedes que provienen de todo el mundo.
EL RESTAURANTE LOS LAGARTOS
En mis continuos viajes y visitas a sitios turísticos panameños pude acompañar a un grupo de periodistas mejicanos invitados por COPA Airlines al Restaurante Los Lagartos del Gamboa Rainforest Resort. Allí se nos deslumbró con un ceviche de centollos y pibás, si pibá que fue servido en una copa maravillosamente decorada con tiras de zanahorias, dándole un aspecto, exótico y salvaje. Luego el plato fuerte, volvió a sorprendernos, cuando creímos que eran una sabrosa corvina con alguna salsa rara pero muy sabrosa, se nos dijo que el pez que teníamos en la mesa era el popular sargento. Este tiene la carne blanca y muy delicada, muy propia para platos gourmet. Fue servido de una manera muy original con arroz salvaje en un envase de bambú.
Las sorpresas no terminaron y el postre fue sensacional, por su presentación y por su variedad. En un largo plato se nos sirvió un delicioso arroz con leche decorado con una fresa sobre crema batida, a un costado de la charola, una porción de flan a la naranja, en la otra esquina la popular roja cocada interiorana, sobre una hoja de bijao, un racimo de uvas frías y otra fresa completaban esta delicadeza. Esto mereció que visitáramos al Chef Ordoñez, de nacionalidad hawaiana y nos dijo: Panamá tiene ingredientes muy importantes y tradiciones que se pueden incorporar a la gran cocina internacional. Este postre es una muestra de ello. Terminamos la tarde observando tortugas, lagartos, cormoranes, iguanas, tan sólo asomándose a los balcones de este notable restaurante sobre el río Chagres.
HOTEL BAMBITO
No puedo terminar este artículo sin relatar otra gran experiencia gastronómica, esta vez en las Tierras Altas de Chiriquí. Entre Volcán y Cerro Punta, encontramos el magnífico Hotel Bambito, una joya arquitectónica con confortables habitaciones desde donde se puede oir el trino de cientos de aves y el rumor de un riachuelo que serpentea entre miles de flores.
En su Restaurante Las Truchas, pudimos degustar una exquisita cena, que mezcló cosas tradicionales con internacionales. Las bajas temperaturas propias de las montañas chiricanas obligaban a tomar una sopa caliente y nos ofrecieron un sabroso sancocho panameño. Este tenía un pollo muy tierno y un espesor bastante ligero, muy adecuado para la ocasión. El plato fuerte fue extraordinario, una verdadera creación del Chef Carlos De León, chiricano, se llama Océano y Montaña. Utiliza filete de truchas, langostinos, filete de res todo envuelto en sabroso tocino. Estos ingredientes son unidos cuidadosamente con pinchos adornados con cebollas y ajíes puestos sobre una plancha muy caliente. Fue servicio en una gran fuente con papa asada, brócoli, flores de zanahorias, que sobresalían sobre un mar de salsa de tomate al estilo criollo. Los colores y sabores de este plato son extraordinarios. El postre ameritaba ser sencillo y caliente y nos decidimos por un strudel de piña y pasitas.
El turismo es imaginación, buen gusto y los hoteles y restaurantes panameños lo tienen, visítelos.