Los constructores iberoamericanos deberán trabajar por una "arquitectura de la pobrez, que cambie el entorno social de los grupos más pobres para mejorar sus condiciones de vida, opinaron expertos en el Congreso Panamericano de Arquitectos.
El presidente de la Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos, Mauricio Rivero, manifestó a EFE que el siglo XX deja una herencia de caos y que corresponde a los encargados de los diseños y planificadores de la construcción cambiar los conceptos de vivienda.
En la clausura del Congreso Panamericano de Arquitectos, Rivero señaló que las ciudades son un bien común que se debe cuidar y desarrollar de manera armónica y no dejar que sigan creciendo de manera caótica, sin planificación y con graves carencias para los más necesitados.
Rivero -que presidió en Ciudad de México el XXI Congreso Panamericano que reunió a más de 2.500 arquitectos de 32 países- explicó que hasta ahora ha imperado la desorganización y la anarquía en las ciudades y que la construcción ha crecido en absoluto desorden.
Según Rivero, las empresas "sólo buscan la rentabilidad y las autoridades caen en el gasto superfluo".
La sociedad actual vive en la total anarquía urbana, en donde los asentamientos irregulares obligan a las autoridades a proporcionar servicios de electricidad, de drenaje agua, construir calles, "eso no es planificación".
El especialista explicó que existen conceptos muy limitados en la vivienda de interés social que representan "paquetes para familias" de 45 metros cuadrados, que reflejan el mismo caos de la ciudad.
Rivero manifestó que aún es tiempo para corregir la situación y hay posibilidades de reestructurar y de planear una nueva forma de vida.
El dirigente de los arquitectos precisóe se debe impulsar una revolución urbana para hacer más agradables las ciudades y mejorar las condiciones de vida de sus habitantes y "crear un espacio vital".
Las mismas edificaciones de las familias deben contar con apoyos y asesoría para desarrollar su vivienda con un sentido más integrado con el entorno.
"Se deben modificar los conceptos sobre la construcción como una obra aislada para atender los desafíos del entorno, las necesidades del urbanismo y la integración armónica de la sociedad con su medio", indicó.
Señaló que se debe recobrar el sentimiento de pertenencia a la ciudad, ya que los ciudadanos no se identifican ni protegen su entorno si no lo consideran suyo.
"Es necesario que todos y cada uno tengamos cartas en el asunto, que todos convivimos en el mismo espacio, compartimos la misma calle y sus tribulaciones, sufrimos en carne propia la inseguridad y el desconcierto de una sociedad cada vez más violenta, más desintegrada, más incierta", sentenció Rivero.
Apuntó que los arquitectos deben alejarse de los dictados de la moda, del uso de materiales novedosos y trabajar en proyectos con mayor perspectiva para el futuro, en condiciones que respeten las tradiciones y costumbres de las naciones.
"La moda es un concepto efímero, útil para los diseñadores que trabajan con telas que no perduran, pero los arquitectos crean obras que trascienden a varias generaciones y deben pensar en materiales, diseños y formas con mayor perspectiva", explicó el especialista.
Durante cinco días los especialistas señalaron las enfermedades de las ciudades, intercambiaron ideas y presentaron propuestas para dejar un mejor entorno para las futuras generaciones.
Rivero explicó que en este Congreso se aportaron numerosas ideas para convertir a este gremio en un actor que participe en la solución de los grandes problemas urbanos del presente siglo, el hombre y su medio, sus condiciones de vida, la ciudad y el urbanismo.
Además, sus conclusiones serán presentadas ante las Naciones Unidas y a los gobiernos iberoamericanos "para preparar el terreno hacia un futuro más prometedor, con mayor bienestar para las futuras generaciones".