"La inclusión de la mujer en el desarrollo rural es hoy no sólo una necesidad económica sino ética y social", se plantea en la memoria de los talleres de formación integral para el desarrollo de las mujeres y el desarrollo sostenible dirigidos a mujeres liderezas de Darién y organizados en 1999-2001 por el Centro de Estudios y Acción Social Panameño (CEASPA) con el apoyo del Programa de Promoción de Igualdad de Oportunidades en Panamá.
La capacitación benefició a mujeres de Colón, Darién y Kuna Yala y la experiencia servirá de base a CEASPA para transferirla a otras poblaciones con procesos de empoderamiento.
Además, se elaboraron materiales didácticos de comunicación de todos los talleres como registros sistematizados del avance y transformación de las liderezas, cuyo perfil es: Se trata de afro-darienitas, indígenas emberás, campesinas (emigrantes) y afro-colombianas, con un bajo nivel educativo e inclusive 6 no saben leer ni escribir.
Ellas fueron informadas en los talleres, cuya memoria se presentó este año, sobre PROIGUALDAD y se les proveyó material sobre políticas públicas, educación no sexista, metodologías de género y participación ciudadana, acción contra la violencia y otras prioridades, sensibilización y comunicación, temas que fueron analizando progresivamente durante los talleres, poniendo ejemplos según sus propias experiencias y compartiendo vivencias.
"Cada una de ellas pudo compartir sus miedos y esperanzas en el espacio que se intencionó para ello", se afirma en el documento, donde se pone de relieve también que se efectuaron acciones encaminadas a elevar la autoestima de las participantes (entre ellas mujeres de El Real, Arimae y Santa Fe), se visitó la granja sostenible y las participantes en ésta dieron testimonios motivadores sobre las bondades de trabajar en ellas como medio de autogestión y se habló también de las principales instancias y espacios de organización en la comunidad y cuál es la participación de la mujer y del hombre en ellos.
En el documento se destaca la importancia o beneficios de utilizar la metodología de Educación Popular, que consiste en partir de la práctica de las participantes, establecer elementos teóricos y después retornar a la práctica transformadora, dado que así hay más empatía con ellas y la comunicación fluye más fácilmente. Además, se indica que "se necesita que cuando las mujeres discuten de sus más profundos sentimientos y pensamientos, cuenten con espacios lúdicos, que les permita explorar cada uno de sus secretos posibles de compartir con sus compañeras y amigas".