Joan Manuel Ramírez Barquero es un autodidacta -se inició en el ámbito pictórico a los 19 años- que se ha ido abriendo paso y goza de reconocimiento en su natal Costa Rica y en el exterior.
Tiene en su haber 47 exposiciones individuales y colectivas.

Bien lo dice el viejo adagio: “Hijo de tigre sale raya’o”. Su padre es el afamado pintor Juan Luis Ramírez Vargas y su hermano es Felipe Ramírez, quien es escultor y dibujante. Los tres conforman el colectivo “Arte Ramírez” .
Con su muestra “Patrimonios”, que exhibe en el Centro Cultural La Guaricha, en David, Chiriquí, donde “plantea la representación artística de inmuebles patrimoniales, en este caso de Panamá”, el artista espera “despertar la conciencia social de mantener y respetar la memoria histórica que existe en cada inmueble patrimonial, pues cada uno constituye un aporte indiscutible a lo que es la cultura latinoamericana y son testigos además de toda una historia, por lo que creo pertinente contribuir a su divulgación mediante mi obra artística”.

Así lo informó en entrevista con el promotor cultural chiricano y también artista de la plástica Manuel Montilla, en la que explicó que “Patrimonios” es una muestra itinerante que viene mostrándose desde 2012 en Costa Rica. Antes de llevarla al Valle de la Luna la expuso en la Galería Manuel E. Amador de la Universidad de Panamá, en Las Bóvedas en la galería Juan Manuel Cedeño del Inac y en el Museo Regional de Veraguas.
En cuanto a la descripción de su obra: “sigue una línea figurativa, teniendo una inclinación desde mis inicios por las técnicas acuosas, principalmente la tinta china y la acuarela. He incursionado en distintas temáticas con el paso del tiempo, desde el retrato, paisajismo, escenas cotidianas hasta la arquitectura entre otras, sin embargo, el estilo surrealista me llena totalmente, pues me permite ir más allá de lo conocido, una forma de expresar toda inquietud o antojo, así como crítica de distinta índole que deambula por mi mente para ser plasmada en trazos y color, un juego de manchas que interactúan para un bien común sobre el blanco del soporte”.

Enfatiza que le complace “aportar un grano de arena en la conciencia social alrededor del mantenimiento y apreciación del tesoro cultural que representa cada edificación patrimonial”.