La fabricación de moscas estériles en México para lograr la erradicación del gusano barrenador es la puesta en marcha de un ambicioso proyecto estadounidense que ha servido de frente a éste país, Canadá y gran parte de los países centroamericanos, incluyendo Panamá para combatir la temible plaga.
En el sector ganadero la prolisferación del gusano barrenador produce pérdidas millonarias y de no lograrse los controles necesarios la fauna silvestre también podría ser víctima y en casos extremos el mismo ser humano puede ser afectado por la presencia del barrenador. En lo que va del año se han reportado en nuestro país dos casos en ifestación en personas.
En Panamá existe un centro de dispersión de moscas estériles mediante el cual se ha logrado controlar en las provincia de Chiriquí y Bocas del Toro al mortal gusano. Ubicado al final del Aeropuerto Internacional de Tocumen, el centro cuya construcción costo 1.5 millones de dólares inició operaciones en noviembre pasado, logrando el éxito esperado.
Como parte de la estrategia de erradicación del gusano barrenador, Estados Unidos y Panamá han dispersado en seis mese 1 billón 64 millones 762 mil moscas estériles en las provincias de Chiriquí y Bocas del Toro.
A pesar de los esfuerzos realizados en nuestro país se han reportado este año dos casos de infestaciones generadas por el gusano barrenador en seres humanos. El primero se reportó en Loma Cobá Chorrera y el segundo en Colón; este último reporte tendrá como resultado la amputación del pie del paciente.
Pese a lo anterior, desde julio del año pasado hasta febrero de este año, la acción de erradicación del gusano ha tenido un fuerte impacto en las provincias que iniciaron el programa que se viene desarrollando desde el sur de los Estados Unidos hasta llegar a Panamá.
La Comisión Panamá-Estados Unidos para la Erradicación del Gusano Barrenador (COPEG), realiza la dispersión en tres fases. Actualmente se desarrolla la segunda fase en la cual se ha puesto en marcha el funcionamiento de un Centro de Dispersión de Mosca Estériles, ubicado en el Aeropuerto Internacional de Tocumen.
La tercera fase próxima a iniciar, contempla incluir en el proyecto todo el territorio nacional, desde la frontera con Colombia hasta la frontera con Costa Rica.
Los insectos estériles son producidos en una planta ubicada en México, luego son transportados al Centro de Dispersión en Tocumen para finalmente ser liberados en aviones especiales. Este procedimiento tiene un costo de 2,000 dólares por cada millón de moscas.
Sobre el proyecto, el Dr. Enrique Patiño director del Centro de Dispersión, manifiesta que el proceso se ha iniciado con buen pie, debido a que hasta la fecha hay un excelente control en las provincias incluidas en el proyecto. Existe un tiempo prefijado en el que no se deben reportar casos, no obstante, hasta no llegar a los 36 meses no se puede decir que los trabajos han cumplido su cometido.
Se trata de un esfuerzo conjunto, entre los gobiernos de Estados Unidos (Departamento de Agricultura) y Panamá (Ministerio de Desarrollo Agropecuario), en donde los ganaderos nacionales también tienen él deber de colaborar con el mismo.
"Ya se percibe un descenso significativo en Chiriquí y Bocas del Toro y se está avanzado a otros entornos. Ya para el mes de julio se habrá cubierto todo el país". Explica el Dr. Patiño.
El presupuesto asignado a este proyecto cuya duración es de tres años, asciende a 40 millones de dólares.
Al concluir la erradicación, nuestro país se convertirá en la barrera biológica para prevenir una reinfestación de esta temible plaga y establecerá una planta productora de moscas estériles, en reemplazo a la que opera actualmente en México, que permitirá la comercialización de este insecto con otros países que estén en la fase de erradicación o que sufran reinfestaciones del mortal gusano.