Variedades

Factores de riesgo


Todos estamos conscientes de que el mundo está pasando por enormes y rápidas transformaciones. Los cambios están acelerándose gradualmente tanto social, económico, cultural, político y tecnológicamente.
En los últimos años hemos visto especialmente en el Sistema educativo y de salud implementar nuevos modelos, los que obligan a los profesionales a mantenerse constantemente activos, capacitándose para afrontar las nuevas exigencias.
Esta acelerada carrera por la vida lleva al hombre a descuidar su salud, la cual pasa a segundo o tercer plano, donde lo más importante es mantenerse a flote, en esta convulsionada competencia de transformaciones.
Es lógico pensar que si el hombre ha logrado evolucionar dentro de algún sistema, debe demostrar algún cambio de actitud, el cual debería estar dirigido en primera instancia a modificar algunos patrones de conducta frente a la salud.
Para esto es necesario hacer un alto y revisar todos aquellos factores que conllevan a enfermedades cardio y cerebrovasculares, que son las que mayor índice presentan en nuestro país.
Después de la genética, el factor más importante es el estilo de vida, que incluye elementos como: alimentación inadecuada, falta de ejercicio, consumo de cigarrillo, alcohol, uso de drogas y contaminación ambiental.
A pesar que en la actualidad los profesionales de salud a través de diferentes medios, como: charla, seminarios, congresos, programas radiales, televisivos, ferias, hemos promocionado la salud y prevenido la enfermedad, consideramos necesario enfatizar sobre los factores de riesgo que muchas personas conocen pero que no se deciden a abandonar. Dentro de los más destructivos tenemos:
Colesterol elevado: Este fenómeno es producto de la ingesta rica en grasa, mediante el consumo de carnes rojas y productos lácteos; alimentos fritos; aguacate, coco, mantequilla, mayonesa y otros. Al aumentar el colesterol, se adhiere en las paredes de las arterias, formando placas, y disminuye el volumen de las mismas y del flujo sanguíneo. Si el consumo de colesterol es crónico, las arterias se engrosan y se ponen duras produciendo arterioesclerosis, que es una de las causas principales de los problemas coronarios.
Sedentarismo: Es el mal de la sociedad actual, debido a las múltiples ocupaciones y a las facilidades existentes en la adquisición de auto, para transportarnos de un lugar a otro. Las personas no hacen ejercicio ni siquiera el más elemental, cual es la caminata, que debe ser constante con un tiempo de 20-30 minutos diarios.
La falta de ejercicios produce aumento de peso corporal. Este sobrepeso producirá sobrecarga en el corazón el cual hará un gran esfuerzo para bombear la sangre del torrente sanguíneo a través de todo el cuerpo.
Las personas que hacen ejercicio, tienen mejor estado físico, bajos porcentajes de grasa corporal, menores cifras de presión arterial, menos frecuencia de las enfermedades conocidas como Infarto del Miocardio e Insuficiencia Cardíaca.
Ingesta excesiva de sal: Dentro de los malos hábitos nutricionales tenemos el consumo de alimentos que tienen sal como los de paquetes, enlatados y algunos condimentos.
Algunos estudios realizados en otros países y en Panamá con un grupo de kunas, demostraron que a mayor ingesta de sal, mayor son los valores de presión arterial.
Otros estudios, demuestran que las personas hipertensas excretan menos cantidad de sal que los no hipertensos, afectando poco a poco el riñón.
Alcohol: El consumo crónico de alcohol, aun en pequeñas cantidades puede elevar la presión arterial. Estas alteraciones de la P/A se deben: a las alteraciones de la membrana celular; estimulación del sistema nervioso central; inducción de resistencia a la insulina y al aumento de la secreción de cortisol.
Tabaquismo: El humo del tabaco contiene unos 4,000 compuestos químicos venenosos como el arsénico, el formadehído y el monóxido de carbono.
La calidad de vida del fumador va disminuyendo paulatinamente ya que se aparecen síntomas los cuales forman parte de la persona haciendo que se acostumbre poco a poco, como: la tos, especialmente en la mañana, flema, cansancio, dificultad para hacer ejercicio (correr, subir escaleras, caminar), disminución de los sentidos del gusto y el olfato, mal aliento, inflamación de las encías, amarilleos en los dientes y dedos.
El tabaco produce enfermedades como: cáncer de pulmón, cáncer de boca, esófago, páncreas, laringe, cáncer del tracto urinario y enfermedades cardiovasculares mortales y no mortales.
La nicotina se adhiere a las paredes de las arterias, haciendo difícil el fluido de sangre.
Stress: lo hemos dejado de último, porque es un elemento que siempre ha existido en la vida del hombre, desde su nacimiento éste ha estado sometido a stress, el cual continúa durante su desarrollo.

Se conoce que son las circunstancias externas las que llevan al individuo a perder su equilibrio homesotático, sin embargo, muchas personas desconocen que este elemento produce espasmo a nivel de las arterias, afectando el riesgo sanguíneo y por consiguiente, sobrecarga el corazón.
Este hecho, nos permite señalar que la ansiedad es un factor de riesgo, en las enfermedades coronarias y en las enfermedades cerebrovasculares.
Por consiguiente, está en nuestras manos, tratar de evitar o combatir estos factores de riesgo que van en contra de una mejor calidad de vida, para poder entrar al nuevo milenio en condiciones óptimas de salud.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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