Hoy se celebra el Día mundial de la asistencia humanitaria, establecido por la Organización de las Naciones Unidas (Onu), el 11 de diciembre de 2008.
Mientras escribo esto y usted lo lee, en los cuatro puntos cardinales hay sucesos que desdicen de la especie humana y demuestran cada vez más lo acertado de la afirmación del famoso filósofo ... "el hombre es el lobo del hombre". Poder, riqueza, fama y ambición, servirse del otro para lograr propósitos personales siguen siendo las banderas que enarbolan muchos, en detrimento de las mayorías. Panamá no es la excepción.
"Lastimosamente la sociedad panameña y mundial se ha convertido en una sociedad muy narcisista a la que le preocupa solo su bienestar personal. No existe una cultura de apoyo. Es muy difícil que se involucre", dijo la psicóloga Xochitl Mckay.
Respecto de las razones que inciden en este egolatrismo o falta de empatía ella mencionó: "el estrés del día a día, la situación económica asfixiante y el sistema capitalista".
Amplió sobre el impacto de dicho sistema: "Vivimos para complacernos, nosotros necesitamos presumir y demostrar lo que tenemos".
Dejar de lado el principio de la filosofía humanista, aquella donde se valora la dignidad de cada persona y se propugna por el bienestar colectivo, puede costar caro, analiza la especialista.
De no lograrse cambios radicales, "si las personas no se detienen a pensar en ese más necesitado, en los más vulnerables, cada día vamos a ver más casos de intolerancia, de frustración, como los que ventilan a diario los medios de comunicación", opina.
¿Quién tiene la culpa? Por lo que nos dijo McKay, concluimos que 'nadie puede tirar la primera piedra'. "Todos los actores tienen responsabilidad social: el Estado, la sociedad civil, las iglesias y los partidos políticos".