Un fármaco utilizado para combatir infecciones asociadas con el sida puede prevenir la malaria, en especial si se lo conjuga con otra medicina contra el paludismo, dijeron el sábado investigadores.
El fármaco Malarona, de la firma Glaxo-Wellcome, parece impedir el contagio por el parásito que causa la malaria cuando los seres humanos son picados por mosquitos, informaron los científicos de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore.
La Malarona se conoce genéricamente como atovaquona. La combinación de los dos fármacos ya se utiliza en algunos programas sanitarios en Africa y la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) ha dicho a Glaxo que es "aprobable", indicando que en breve podría ser aprobada por el organismo regulador de Estados Unidos.
En un artículo publicado en el American Journal of Tropical Medicine and Hygiene, la doctora Theresa Shapiro y sus colegas en Johns Hopkins dijeron que la Malarona demostró un 100 por ciento de efectividad para impedir el desarrollo de la enfermedad, cuando voluntarios fueron picados por mosquitos que acarreaban el Plasmodium falciparum, el parásito responsable de variedades mortíferas de la malaria.
"La atovaquona ataca el parásito desde un punto distinto en su ciclo vital al que lo hacen otros fármacos, uno que llega más rápido al parásito", dijo Shapiro en un comunicado. Cuando la Malarona se conjuga con proguanil, un tipo de fármaco más antiguo contra la malaria, debería ser todavía más eficaz, al impedir que se cree resistencia al fármaco, dijo. "Darles una buena vapuleada a los parásitos en dos sitios es una seguridad aún mayor que la de simplemente erradicarlos", dijo Shapiro.
Hay fármacos capaces de impedir la infección, pero quienes viajan a regiones donde la enfermedad es endémica deben consumirlos varias semanas después de una visia. "Con la atovaquona, los viajeros deberían ser capaces de ingerir sus últimas dosis al salir (del área)", agregó Shapiro.
El estudio se confinó a unos pocos pacientes. Sólo 12 voluntarios ingirieron el fármaco antes de que permitir que los picasen mosquitos portadores.
Cuatro voluntarios que no ingirieron el fármaco se contagiaron de malaria, mientras que quienes lo consumieron no demostraron indicios de infección alguna. Los cuatro fueron sometidos de inmediato al tratamiento contra la infección y han estado libres de la dolencia durante un año.
La atovacuona pertenece a un tipo de antimaláricos llamados hydroxi-naftoquinonas, desarrollados originalmente durante la II Guerra Mundial. La mayoría de esos fármacos eran tóxicos o el cuerpo humano los disgregaba en sus componentes con demasiada rapidez. La atovaquona fue desarrollada posteriormente, en la década de 1970, pero el proceso marchaba con lentitud hasta que apareció el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), cuando se estableció que era útil en contra de las infecciones neumocísticas, que causan neumonía en los pacientes.
Glaxo dijo que se prepara a donar la forma combinada de atovaquona y proguanil a una fundación sin fines de lucro, que distribuirá el medicamento, bajo un estricto programa, en los países más golpeados por la malaria.
La combinación ha sido aprobada en América Latina, Europa, Asia y Australia. La malaria es una de las principales causas de muerte en los trópicos. Entre 300 y 500 millones de casos se dan cada año, con un 90 por ciento en Africa. Unos 1,5 a 2,7 millones, en su mayoría niños, mueren anualmente por la enfermedad.
La enfermedad es de difícil tratamiento, porque el ciclo vital de los parásitos que la causan es sumamente complejo y muchas de sus variedades se están volviendo resistentes a los tratamientos convencionales.