Todo es circunstancial, dijo una vez alguien y acertó. Cuando el tema son las drogas y su uso debido o indebido, la instancia hace la diferencia. Por eso, para que llamemos las cosas por su nombre, es este escrito.
También, para que la gente tome conciencia de que no puede estar automedicándose ni medicando a otros, porque su buena intención puede llevarlos al cementerio.
Y es que, tal cual explicó el Dr. Carlos Smith, psiquiatra, durante la charla Prevención de Uso Indebido de Drogas y alcohol, en el marco del Seminario Honor al Maestro, organizado por la Fundación Rotaria de Panamá, "drogas son sustancias naturales o sintéticas que producen cambios en la forma de pensar, sentir o actuar". Y, son armas de doble filo.
¿Cómo que son armas de doble filo?, se preguntará. Preste atención. El explica que "cuando una droga es producida en los laboratorios científicos y es puesta al servicio para combatir las enfermedades en una farmacia, para ser dispensada, se denomina fármaco".
Añade que cuando una droga que se encuentra en una farmacia es prescrita por un doctor, su uso es controlado, es decir que se toma siguiendo ciertas instrucciones contenidas en una receta, es denominada medicamento.
Pero, si esa misma droga, por ejemplo, no es prescrita por un facultativo, no se encuentra en una farmacia por lo general y es autoadministrada sin vigilancia médica, recibe el nombre de estupefaciente.
Al ocuparse del tema prevención del uso indebido de drogas, el Dr. Smith explicó cómo una misma droga cambia de nombre según la instancia en que se usa. Por ejemplo, si como facultativo él luego de examinar a una paciente en base a los síntomas le diagnostica que tiene Síndrome gripal (catarro común), y le hace una receta donde le dice que debe tomar 12 tabletas de acetaminofen, una cada ocho horas por vía oral durante cuatro días, firma la receta, le pone el sello con su registro médico, que garantiza la idoneidad de ésta, le pone la fecha y la entrega a la paciente, cuando le es dispensado a ella el producto en la farmacia como resultado de la prescripción médica, ese fármaco pasa a ser medicamento.
Pero, continuó explicando que si la paciente toma unas cuantas tabletas y se siente mejor y decide parar el tratamiento y por casualidad se encuentra con un amigo que le dice que se siente con dolor de cabeza, fiebre y congestión nasal y síntomas similares a los que ella tenía y ella le dice que debe ser que él tiene Síndrome gripal (catarro común), porque eso fue lo que el doctor le dijo a ella y le da algunas de las tabletas que a ella le sobraron porque no va a seguir tomándolas y el amigo se las toma y luego su mal se complica, va a parar al hospital y corre peligro de muerte, esa paciente que no es doctora es la culpable de la suerte del amigo. No hay que olvidar, primero, que ella no es doctora (así que ese medicamento que ella retiró de la farmacia y dio a su amigo ahora se convirtió en estupefaciente) y segundo, se debe tener en cuenta que todos los organismos no reaccionan igual y que pudiera haber otros síntomas que por no ser especialista en el área esa mujer desconocía, pero un facultativo sí ppudo haber visto en el amigo de ella y hubiese procedido distinto. Es decir, no necesariamente estupefaciente quiere decir droga prohibida, se aplica también a medicamentos administrados sin prescripción médica, usados indebidamente, enfatizó el Dr. Carlos Smith, quien añadió que "en nuestro medio, por nuestro bajo nivel cultural muchas veces caemos en eso. En muchos lugares ocurre lo mismo, todo el mundo se cree doctor".