Variedades

Faros, un modo distinto de ver al Casco Antiguo

¿Un domingo lejos de la quincena? Disfruta de una belleza que no tiene precio, aunque sí mucho valor.


NO EN VANO el Casco Antiguo de la ciudad de Panamá se ha convertido en el refugio de visitantes, artistas y de aquellos quienes buscan nutrirse de inspiración para plasmarla luego.
Es que, por más contradictorio que pueda parecer, recorrer sus antiguas calles es la mejor forma de nutrirse y refrescar ideas.
Si ellos encuentran un Casco Antiguo nuevo cada vez que lo recorren, es porque el histórico sitio -que este año cumple su primera década como Patrimonio de la Humanidad- tiene algo nuevo que contar cada vez que es visitado.
Hoy es buen momento para comprobarlo.
Si un domingo libre no es la mejor excusa para disfrutar del lugar que no pasa de moda en la capital panameña; si puede serlo la semana completa que aún falta para llegar a la próxima quincena.
Nuestra sugerencia: seguir la ruta de las multiformes lámparas que adornan las antiguas casas del Casco Antiguo.
Las mismas son el resultado de un tipo de arquitectura único, surgido del ingenio de los europeos que llegaron a Panamá a principios del siglo XVI, por conservar las características de los edificios de su lugar de origen y dominar, al mismo tiempo, el clima lluvioso panameño y su consiguiente humedad relativa que alcanzaba -y aún alcanza- el 100%.
Hermosos postes de luz en calles y plazas y elaboradas lámparas colgantes lograban la elegancia de las formas europeas de entonces mientras iluminaban el paso de los caminantes en la noche panameña, que llegaba más rápido de lo habitual, gracias a un período de ocho meses seguidos de lluvia.
Sí, esas lámparas que otorgan a la antigua metrópoli panameña ese aire romántico cuando cae el sol y un sentido de lo tropical cuando alumbra el sol, fueron el resultado de un proceso de ensayo y error.
Según la obra La arquitectura del Canal de Panamá: Colonialismo, sincretismo y adaptación al trópico (Eduardo Tejeira) "los tres siglos de dominación española produjeron una arquitectura comparable en muchos aspectos a las de otros sitios de la cuenca del Caribe: casas de varios pisos con balcones corridos, patios internos, paredes de mampostería, madera o quincha, techos de teja. Los balcones, los materiales y las grandes alturas de los espacios aminoraban los efectos del clima.."
Aunque muchas de estas maravillosas estructuras requirieron de una restauración, la lucha contra el clima fue exitosa y han sobrevivido hasta nuestros días, ¿por qué no aprovecharlas?
Balcones como las lámparas y algunas puertas del Casco Antiguo son una exquisita muestra de cómo se trabajaba el hierro forjado en la arquitectura colonial.


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285380
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América