Un llamado a erradicar mitos como el de que la adolescencia y la juventud son períodos de eterna felicidad, que sólo personas con desequilibrios mentales se suicidan y que los adolescentes son problemáticos, rebeldes e irritables, hizo el Dr. Marcos Vinicio Díaz Alvarado, consultor del Fondo de Población de las Naciones Unidas, UNFPA, en el Conversatorio "Salud Mental, Adolescencia y Juventud", celebrado en el marco del Día Mundial de la Salud Mental.
Es oportuno también revisar esa concepción errada de que la adolescencia es "como un mal necesario que tiene que pasar y todos quieren que pase pronto", expresó el especialista en psiquiatría de niños, adolescentes y familia. Médico consultor en Londres, Inglaterra, quien tuvo la oportunidad de laborar en la unidad de adolescentes que sufrían anorexia, tenían tendencias autodestructivas severas e inclinaciones suicidas, el Dr. Díaz Alvarado, expresó que "uno de los retos más grandes de los que trabajamos en el sector salud es detectar situaciones de riesgo y ver si podemos trascender en la vida de otras personas" y esto se logra en parte con un enfoque de atención integral.
Se amerita lo anterior dado que, según planteó el conferencista, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, OMS, el año pasado hubo en el orbe más de un millón de suicidios y 4 millones de intentos de suicidio y las investigaciones han demostrado que casi la mitad de esas personas habían consultado en el último mes previo a la toma de esa decisión con algún profesional en el área de la salud.
El consultor de UNFPA continuó diciendo que en el caso particular de los/las adolescentes, sobre todo, es necesario escucharlos/as, observarlos/as y dialogar con ellos/as para ayudarlos/as y orientarlos/as, puesto que "son excelentes actores al punto de que pudieran estar atravesando por una crisis interna que no logran exteriorizar y nosotros los adultos captar".
Tal fue el caso, según supo, de un adolescente de 17 años en San José, Costa Rica, a quien puso de nombre hipotético Carlos. Según explicó era un muchacho cuyo perfil no mostraba que tuviese problema alguno, porque académicamente y en sus relaciones interpersonales parecía exitoso, hasta el punto de que obtuvo un empleo en una industria de productos agropecuarios y era querido por todos y también las relaciones parecían normales en su hogar --era el segundo de cuatro hermanos de 20, 15 y 11 años, respectivamente, familia de clase media, progenitores de cerca de 50 años de edad, su padre mecánico en una empresa reconocida y su madre ama de casa--, hasta que un día cuando su padre tomó el auto para ir a trabajar y a los minutos cuando iba rumbo a la empresa donde laboraba, le llamó la atención que el estacionamiento de su casa estaba entreabierto y cuando se bajó y fue a cerrarlo cuál no sería la sorpresa que se llevó al encontrar a su hijo Carlos ahorcado.
Por lo tanto, de acuerdo con el especialista en salud mental es conveniente que los adultos en general, se conviertan en expertos en aprender a escuchar y entender a los/las adolescentes. Según recalcó, los/las adultos/as, llámeseles padres o madres de familias, amigos, vecinos, profesores, comunicadores sociales, médicos y otros trabajadores de la salud, deben ser asertivos y procurar lograr empatía con los/las adolescentes que con su conducta que tanto se critica y poco se analiza pueden estar enviando mensajes que no descodificamos adecuadamente y que tienen que ver con su mundo interior.