El rey Felipe VI, la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía saludaron ayer desde el balcón central del Palacio de Oriente a los ciudadanos congregados para rendirles homenaje, en la jornada de la proclamación del nuevo rey de España.
Proclamación, no coronación. Los que pensaban que verían a la pareja real luciendo fastuosos mantos, coronas y cetros, tendrán que remitirse a los cuentos de hadas, porque en España, por mandato constitucional, se realiza una proclamación, sin lujos ni excentricidades. Se trata de un pacto entre el monarca y el reino y no un pacto divino como se hacía en el pasado.
La vestimenta del nuevo rey fue el uniforme de gala del Ejército de Tierra. La ceremonia se realizó en el Congreso de los Diputados, en Madrid, frente a los miembros de las cámaras. Felipe VI juró ante la Constitución y fue proclamado rey. Curiosamente la corona y el cetro -símbolos de la monarquía- se mantuvieron durante toda la ceremonia sobre un cojín color rojo bordado con hilos de oro.
Tras sonar el himno nacional, su primer discurso como rey y un recorrido junto a la reina Letizia, celebraron con una recepción en el palacio real a la que asistieron más de 2,000 invitados de la sociedad española. ¡Eso fue todo!
La ceremonia fue muy moderna y más bien con tintes políticos. Al finalizar la recepción, los reyes partieron con dirección al Palacio de la Zarzuela en el mismo Rolls Royce cubierto con el hicieron su recorrido.
Gestos de cariño, abrazos y besos entre Letizia y Felipe se dejaron ver desde el balcón, así como una poca acostumbrada familiaridad e interacción entre Juan Carlos y Sofía.