Miradas intensas, sonrisas, ternura y besos fueron las expresiones que predominaron entre Don Felipe y Doña Letizia, desde el comienzo de la jornada en el palacio hasta su salida al balcón del Palacio Real, donde, otra vez, las muestras de cariño entre ellos y sus hijas se alternaron con el saludo a los congregados en Madrid.
Pero en medio de muchos gestos de amor, los ojos estaban puestos en Letizia, quien volvió a sorprender y confió una vez más en su diseñador de cabecera su otro Felipe, pero con apellido Varela, el cual le creó un conjunto a la rodilla de chaqueta y vestido en el color de las grandes ocasiones de su vida: el blanco roto.

Fue confeccionado con bordado degradé en cristales rubí, amatista, ámbar y rosa, con micro perlas crema, un ornamento que evita la presencia de joyas.
Luego de su aparición en su proclamación como la nueva reina consorte de España, llegaron las comparaciones con otras reinas europeas que han llegado recientemente al trono, una de esas fue Máxima de Holanda.

Máxima, rotunda, expansiva y muy aficionada a las joyas, lució un espectacular vestido largo e hizo gala durante varios días de su potente repertorio de impresionantes diademas, mientras que Letizia rompió el protocolo con un vestido a la rodilla sin joyas.
Llevó pendientes de brillantes con forma de estrella de la prestigiosa firma Chanel, los que utiliza habitualmente. Los creó Coco Chanel en 1932 y Karl Lagerfeld los relanzó en 2008. Fueron un regalo de la casa francesa al nacer su hija Leonor, quien ahora se convirtió en la princesa de Asturias.

Por otro lado, su maquillaje fue muy discreto, en tonos tierra, y el cabello lo prefirió llevar liso, suelto y adornado por una fina trenza. Optó por unos zapatos “tipo salón” y un sobre - cartera de tamaño medio - en nude para así lograr un look impecable.
La heredera

Leonor, primogénita de los ahora reyes de España, fue una de las protagonistas de la ceremonia de proclamación de su padre Felipe VI, pese a que, a sus 8 años de edad, los pies todavía no le llegaban al suelo desde la silla que ocupaba.
Con dos vestidos similares y de diferente color, la princesa Leonor (con dos trenzas) y su hermana Sofía (con una diadema) fueron, por su corta edad y simpatía, uno de los principales focos de atención de la jornada. Desde primera hora de la mañana Leonor, junto a su hermana, participaron en todos los actos.

Ambas reflejaban a que son dos niñas de 7 y 8 años, pero que desde ya llevan una presión mediática.