Otro ejemplo menos feliz es el atormentado e incomprendido Van Gogh, quien murió pobre sin vender un solo cuadro, su obra fue recuperada casi completamente y con la correspondencia que constantemente tenía con su hermano, el cual lo mantenía económicamente, se pudo conocer con bastante exactitud lo que quería, lo que buscaba, pensaba y sentía, esto permitió homologar la obra a su trágica vida. Actualmente el pintor de girasoles como lo llamaron algunos, tiene un lugar cimero en el ranking del mercado Old Master. Su obra esta valorada en muchos cientos de millones de dólares.
Mozart y Salieri es otro ejemplo del modismo inconsistente y la trascendencia artística. Era Salieri el aceptado en los salones de la nobleza europea de su época. Ahora su música es apenas una curiosidad, la obra musical de Mozart como ya sabemos, ha trascendido los umbrales del tiempo y no se puede cuantificar el dinero que ha generado ni cuanta satisfacción le ha dado a las generaciones que lo precedieron. Estos no son casos aislados.
Actualmente las cosas han cambiado mucho, a la distancia de una página web se encuentra cualquier parte del mundo en cualquier época y en todas las áreas del conocimiento humano. Desde la primera puesta en escena de las fábulas de Fedro (Fedro amante de las flores) en el tiempo de Octavio Augusto hasta el revolucionario y vanguardista de teatro Eugenio Barba, desde el Partenón hasta el Guggenheim, desde el primer daguerrotipo hasta la más avanzada imagen virtual, desde los hermanos Lumiere hasta la última producción de Hollywood o de cine independiente, se consigue con sólo una tecla de la computadora.
Entender esto simplemente causa vértigo, nuestra capacidad de selección se satura con tanta información, por tanto lo trascendente esta al alcance de nuestros sentidos y no necesariamente tiene que partir del gusto como indicador, justamente porque mucha gente que tiene dinero no tiene buen gusto y no son culpables, puesto que el mercado esta saturado de mal gusto. Todo se justifica con él hay que sobrevivir. Por eso los que de una forma u otra tenemos que ver con la promoción artística somos en alguna medida responsable de ello; es nuestra responsabilidad educar el gusto de la sociedad en la esfera especifica de cada promotor. Esto no está reñido con el mercado y nos dará una mayor satisfacción. Si lo que promovemos trasciende, es probable que se extienda hasta nosotros.
"Si a Guillermo Tell le hubiese faltado la ballesta, la flecha o la manzana nunca hubiera efectuado el tiro. Si falta un solo elemento la ecuación no funciona".
La claridad y profundidad con que la autora articula teoría y práctica, hacen de este libro, un valiosos recurso para el docente del primer ciclo. Aquí encontrará conceptos y fundamentos juntos a ejemplos y estrategias de trabajo.
Pepitada para Yom Kipur (Horchata) 3 melones (sus semillas) azúcar al gusto
Lavar las semillas a que queden completamente limpias.
Dejar que se sequen a temperatura ambiente por dos días.
Tostar las semillas ligeramente en el horno.
Moler en la licuadora de poco en poco, las semillas y ponerlas en una tela como para hacer queso y amarrarla.
Poner esto a remojar en dos litros de agua limpia por 24 horas, exprimiendo de vez en cuando para sacar el jugo de las semillas.
El líquido se pondrá blanco como leche.
Agregar azúcar al gusto y unas gotas de agua de rosas sí se desea.